Un grotesco del poder

AlejandroVicente-MartinSanchez-HugoMoyano

El paro de recolectores de residuos que afectó a Mar del Plata el día jueves 4 de febrero e impactó social, urbana, y políticamente el día 5 en toda la ciudad, fue una nueva movida de pinzas de la entente mafiosa que (acunada por Gustavo Arnaldo Pulti) desfalcó durante ocho años el patrimonio común de los marplatenses.

El objetivo político era simple y obvio: evitar los títulos que indican, claramente, que Pulti será sometido a una investigación judicial, en el marco de una investigación penal preparatoria (IPP). La misma se deviene de las denuncias que, realizadas por el ejecutivo comunal en la persona del propio intendente Carlos F. Arroyo, tienen como base a la auditoria presentada por el secretario de hacienda Reinaldo José Cano.

Los restos humeantes de la cadena de corte y pegue se han resistido a publicar la notificación a Pulti en base al artículo sesenta (60) del código de procesamiento penal para que constituya su defensa, que es un paso previo al llamado a indagatoria, y la notificación del rechazo in limine de su auto-denuncia . Auto-denuncia que el desvalido bloque de los accionistas marplatenses intenta presentar, engañosamente, como la finiquitación de la cuestión cargosa en contra del ex intendente por parte de la justicia.

Tal como he publicado en la 99.9, y se puede leer en este medio, el secretario de gobierno Alejandro Vicente señaló que hay una conexidad entre ambos hechos, apuntando claramente que en cincuenta (50) días de gobierno, este es el tercer paro que el personal de la empresa recolectora le hace a la ciudad.

Vicente ya había señalado claramente que también está relacionada la presión que ejerce sin límites el sindicato de municipales en la persona de su secretario general Carlos Gilardi, aduciendo figuras vario pintas como es el caso de hablar de fascismo por la no renovación de cuarenta (40) contratos; una acción que, en orden a lo que ocurre a nivel provincial y nacional, es de una timidez preocupante. No es menor que el vocero de las ofensas que llevaron al paro sea el culata de Eva Moyano, Martin Sánchez (apodado “el peladito”), el mismo que tenía colocada entre su vestimenta la cámara oculta con la que hicieron el operativo ilegal que afectó gravosamente en términos políticos y humanos a Vilma Baragiola.

El objetivo de empañar dos situaciones: el llamado a proceso penal a Pulti, y la corrección administrativa que implica pagar el salario de los municipales el día cinco por primera vez en años, con fondos propios, y sin utilizar el descubierto del BAPRO. En ese sentido, la acción tuvo un logro parcial, al llenar la pagina del día con las montañas de basura (ver imágenes en este mismo artículo) contrarrestadas, en parte, con la conferencia de prensa del intendente anunciando la incorporación de grúas y ofreciendo un detalle de los logros en materia de control de tránsito en la ciudad.

Una jornada más en la que la mafia quedo expuesta en toda su dimensión, incluida la acción de medios considerados extorsionadores de la política en sede judicial como es el caso de “loquepasa.net”. El citado medio intentó introducir la idea de que una gestión de Eva Moyano proveía a la comuna de fondos para pagar el saldo que la empresa reclamaba para concluir el pago de salarios a sus empleados, algo absolutamente falso.