¿Para qué votar?

¿Para qué votar?

¿A quien podés votar si ya no hay nadie
que tenga la decencia por bandera?
Te roban la vida y la justicia,
el sueldo… y hasta la escupidera.

Y ves que los corruptos se amontonan…
Y ves que las desgracias se te apilan…
Los chorros viven libres por el mundo,
y en cima se nos hunde la Argentina.

Pensás… ¿Para qué voy a votar?
Si nadie se merece mí confianza…
Mirás al patriota que te queda,
y ves que el patriotismo no te alcanza.

Andás por la calle como un zombi.
Sos Rambo luchando por tu vida…
Perdido en un pueblo que se muere…
Con leyes a estiércol reducidas.

Ya sé que es difícil ver lo bueno
andando por el mundo entre basura.
Si acaso te sirve de consuelo…
pensá que lo malo, nunca dura.

¡Que poco nos queda de esperanza!
¡Que frágil la vida de un honrado!
El voto es el arma que tenemos,
y al fin nos lo han estropeado.

Votar era algo muy sagrado.
Emblema de nuestra democracia…
Que está reducida a un teatro…
de actores que te hunden en desgracia.

¿Quizás te preguntés a quién votás?
Parecen corruptos sin mesura.
¡Votá! y no te decepciones,
que hay flores que nacen de basura.

El voto es semilla en democracia…
La flor es el signo de que hay vida…
El fruto es gobierno conseguido…
¡Ganale al estiércol la partida!

 

CARLOS A. OCHOA BLANCO
GIJÓN 31-8-2002
Inspirado en las crisis argentinas de finales y principios de siglo XX y XXI