Soldado muerto

De mi consideración:

Hola Compatriotas:

Estos días, con motivo de los 35 años de la guerra de las Malvinas, el amigo Roberto Vicchio, lomense, publicó en Facebook los nombres de 14 soldados de Lomas de Zamora, que dejaron sus vidas en las Malvinas.

Yo, que soy contrario a todo esto de la violencia y que creo que las Malvinas volverán a nuestro poder el día que estemos entre las diez primeras potencias mundiales, me sumé a este homenaje, con un poema que escribí en 1999 y que surgió cuando miraba una revista y vi la foto de un joven soldado, tirado en el suelo de una vereda, muerto en una de esas absurdas guerras, cuyo único fin es que los que las inician obtengan mas poder y los que los incitan hagan grandes negocios.

En fin… Bueno, acá va el poema de mi autoría, titulado: SOLDADO MUERTO.

Un saludo.

SOLDADO MUERTO

Él estaba allí…
Su cuerpo tirado.
Los brazos abiertos.
El arma en su mano.

La calle desierta,
sin nadie a su lado…
Un charco de sangre
empapa un costado.

Un tiro en la frente.
Entre ceja y ceja…
Sus ojos abiertos,
con mirada muerta.

Su cuerpo inerte
ocupa la acera…
Su uniforme nuevo
que estrenó en la guerra…

Quizás dieciocho.
Quizás diecinueve…
Su cuerpo esta frío
y ya no se mueve.

Sus padres esperan
con ansia infinita,
que acabe la guerra
cruenta y maldita.

Él era el fruto
de un amor sincero,
y así fue criado,
con todo el esmero.

Lucharon con él
contra enfermedades…
Velaron sus sueños…
Curaron sus males…

Un día creció,
y ya era un hombre…
que sin darse cuenta
vistió de uniforme.

Le dieron un arma…
y alguien con galones,
le enseño a matar
y a olvidar perdones.

Lo llenan de odio.
Lo incitan de apoco…
Mezclan sus ideas
y lo vuelven loco.

Lo llevan al campo
o a la ciudad.
Le ordenan que mate…
por la libertad.

Y a su enemigo
le han hecho lo mismo…
Les cargan de rabia
y patrioterismo.

Los dos, frente a frente,
de odio cegados,
tomaron las armas…
que alguien les ha dado.

Las balas ya salen
abriendo camino…
Van rompiendo el aire
cual cuchillos finos.

¡Se acerca el momento…!
Ya llega el impacto,
rompiendo el hueso…
en el punto exacto.

La vista se nubla.
El cielo oscurece.
El cuerpo se afloja
y el golpe estremece.

Ya se ve en el suelo
la sangre saliendo…
Dos vidas se han ido
de ese cruel infierno.

Los dos se han matado
por los ideales…
que les infundieron
unos generales.

Ya son dos cadáveres
mirándose fijo.
Los padres de ambos
quedaron sin hijos.

Ya llega la paz…
Y el fin de la guerra….
Ya sus cuerpos meten
en la negra tierra.

Se firman acuerdos…
Se hacen tratados…
Se ríen y brindan
todos abrazados.

Se entregan medallas…
Se rinden honores…
Se ponen coronas,
repletas de flores.

Lo triste de todo.
Lo cruel de las guerras…
Es que quien las crea,
nunca muere en ellas.

 

Carlos A. Ochoa Blanco