No es esnobismo

Definitivamente, el vegetarianismo no es esnobismo. Ni moda ni fórmula mágica para adelgazar. Ser vegetariano es mucho más que no comer carne. Significa entender que en la continuidad de los hábitos alimenticios preestablecidos, hay consecuencias muy caras a pagar. No sólo por el aspecto ético que conlleva la defensa de los derechos de los animales, sino también por la salud del medioambiente y todos sus recursos.

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No por mucho tiempo

«¿Qué le sucedió al desarrollo?», se preguntaron una vez los intelectuales en un simposio reunido en la UNESCO, para permitir que millones de hombres, mujeres y niños de los países pobres del Sur continúen muriendo ante las cámaras de televisión, sin que se despierten valores esenciales. Sin embargo, es así. Y las reacciones, con frecuencia, son tardías y caprichosas.

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La Antártida no es argentina

“El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar” Erasmo de Rotterdam No es falta de patriotismo ni nada que se le parezca. Pero en estos días, en los que según algunos medios de comunicación se ha celebrado el Día de la Antártida Argentina, no se puede menos que exponer la realidad. Si informamos y educamos en una falacia, la desilusión puede ser enorme.

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Virus van, virus vienen

A caballo de la fenomenal polución en el ambiente, algunos virus «tradicionales», casi amigos, se han vuelto desfachatados y groseros intrusos que pretenden arrasar con nuestra humanidad. Como exigiendo un respeto perdido, la gripe hace oír su voz y más de uno tiembla.

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El “otrocidio”

“Nuestras víctimas nos conocen por sus heridas y por sus cadenas: eso hace irrefutable su testimonio. Basta que nos muestren lo que hemos hecho de ellas para que reconozcamos lo que hemos hecho de nosotros mismos. Ustedes, tan liberales, tan humanos, que llevan al preciosismo el amor por la cultura, parecen olvidar que tienen colonias y que allí se asesina en su nombre”. Jean-Paul Sartre.

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Por qué somos como somos

Siempre resulta maravilloso encontrar a quién echarle la culpa de que uno sea como es y no de otra forma. Claro, no es fácil. Los sociólogos de antaño estaban muy convencidos de que el entorno moldea nuestra conducta, permitiéndonos  responsabilizar casi a todo el mundo. Los biólogos, a su vez, transformaban a la Naturaleza en escultora. A la vuelta de la vida, parece que aceptaron el empate.

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