2019

Parece que falta mucho, pero la disputa por el 2019 está en medio de todo. En la reunión que mantuvo Arroyo con Owen Fernández Farquharson —funcionario provincial que coordina acciones con los municipios bonaerenses—, el intendente marplatense dejó en claro que no se va de Cambiemos, que está dispuesto a trabajar en unidad, pero no a soportar que lo minimicen o lo arrinconen políticamente.

La cuestión surgió por el apoyo y las definiciones que dio Luis Barrionuevo en la ciudad, en las que subrayó que ha existido desde la hora cero de la asunción del intendente una acción denostativa hacia su persona, callando este que recibió la comuna quebrada, con sobreempleo y una situación hacia adentro que nunca fue, no es y probablemente nunca será cómoda.

Lo ocurrido en la última sesión del Concejo Deliberante dejó expuesto el marco de diferencias y la molestia que provoca la intrusión de Guillermo Montenegro en Mar del Plata. Es obvio también que cuestiones como el código de descuento que el Concejo votó por restablecer hablan de acuerdos y componendas de antigua data. El sistema de código de descuento no es un favor para el empleado municipal, sino un negocio pingüe para poquísimos.

Pretender que creamos que votar una ordenanza que reimpone un sistema como el de los descuentos automáticos por préstamos a un interés exorbitante es tomarnos de niñatos tontos. El sistema, que replica en todos los niveles del Estado, se basa en señalar que así se simplifica el acceso al crédito para los empleados, lo cual es parcialmente cierto. En rigor, lo que ocurre es que el tomador queda literalmente prisionero de un sistema que cobra sumas disparatadas en intereses al tiempo que se libra de todo gasto operativo, sencillamente porque el trabajo de percibir las cuotas lo hace, en este caso, el propio municipio. Cero costo administrativo, altos intereses, cobro asegurado sin riesgo alguno, todo el combo deja un spread que habilita a más de una atención mensual. Tal como pasa en otros órdenes de la administración, a cada situación que se pretende dar lógica y normalizar, le surgen obstáculos sistémicos.

Hoy la gobernadora Vidal está en un discreto tercer o cuarto plano. El presidente sufre toda la carga de la situación y sus voceros justifican su caída de imagen. Se sostiene que ha perdido cuanto menos cinco puntos de opinión positiva por los problemas que atraviesa el Gobierno nacional. Esta circunstancia debilita, obvio es, la caballada de Montenegro en Mar del Plata. Para sorpresa de la orga periodística mafiosa que sigue mintiendo a sus lectores y ocultando información concreta de accionar gubernamental, una encuesta difundida en Twitter por Cadena Digital arrojó un dato positivo, en el que en una hipotética disputa entre Arroyo y Montenegro, el actual intendente saldría favorecido en la compulsa. Claro que se trata de un universo específico, pero su difusión causó gran impacto en la manzana de las sombras.