«Amor propio»

De mi consideración:

Estamos acostumbrados a buscar el amor fuera de nosotros. De alguna forma nos han enseñado que no hacemos las cosas lo suficientemente bien. Que cometemos errores. Que debemos censurarnos y entonces cuando no lo hacemos, pasa lo que pasa y nos habían avisado.

Nos han metido en la cabeza una y otra vez lo que deberíamos hacer. Y si alguna vez nos dijeron: ¡tenés que hacer lo que quieras! fue una simple trampa del lenguaje para engatusarnos más y más en la urdimbre de esa obediencia de vida.

Esto de a poco ha ido calando en nosotros convirtiéndonos más o menos en los despreciables imperfectos que andan por la vida en búsqueda de quien sabe qué.

El amor por uno mismo reside precisamente en ir desconstruyendo este engaño para ir encontrándonos a nosotros mismos, es ir dándonos cuenta que el amor no está fuera nuestro, sino dentro de nosotros.

Ése es el potencial con el que venimos al mundo. El amor como sello primigenio. Amarnos a nosotros mismos no es subirnos al caballo del ego, el supremo ego y andar cortando cabezas (incluida la nuestra). Amarse a uno mismo es recorrer la llanura de nuestro ser más natural, más simple, tal como es, sin las complicaciones que nos propone la mente.

Comparto algo de Carl Jung:

«Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia dentro, despierta».

 

 

Maia Zuretti