Los mismos muchachos

Corrupción en Necochea | Allanamientos en Lobería traen nuevamente al primer plano las huellas del empresario Lázaro Báez en la provincia y las licitaciones ilegales en el puerto de Quequén. Evasión impositiva, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito; es decir, lo de siempre.

En un momento en el que la justicia nacional no hace más que desenterrar expedientes muertos, sacar secretos de placares y poner al descubierto las maneras más oscuras de hacerse rico, una de las cuestiones que vienen a primer plano es que los nombres de los involucrados resultan ser siempre los mismos. Apellidos que nos suenan cercana o lejanamente, y que no resisten una búsqueda en la red, porque inmediatamente se descubre que han sido los sospechados de siempre. Los involucrados de siempre. Personas que se han hecho millonarias con vueltos, tramoyas de diverso tipo, y negociados que no son simples negocios.

Recientemente, un allanamiento de Gendarmería Nacional en el estudio del abogado Jerónimo Teti llamaba la atención de la tranquila comunidad de Lobería. Se llevaron de allí computadoras y abundante documentación, que parece dar cuenta de una asociación ilícita que podría vincular a varios profesionales y empresarios de la ciudad: el mencionado Teti, Juan y Alejandro Nari, Juan Leonardo Pi de la Serra y Juan Roberto Ramírez, y posiblemente la escribanía Bolontrade, encargada de transferir una escritura de los Nari a E-Grain SA, empresa que integra el puerto de Quequén como accionista.

Teti era quien representaba a los Nari, y se había hecho más o menos conocido por correr con un coche patrocinado por Lázaro Báez, que decía a un costado Austral Construcciones. En tiempos de plenitud del empresario hubo un escándalo en las carreras por una cuestión de facturación apócrifa, que involucraba a varias empresas que resultaron investigadas. Austral Construcciones acumuló facturas de Conde Marketing SRL, una agencia de publicidad vinculada con Suris, el amigo de Fariña, que reconoció ante el juez que esa empresa era una maniobra de evasión. Así fue que Austral terminó con un reclamo judicial de $520.000, que Báez pagó sin dejar huellas del delito.

La cuestión es que los Nari querían escriturar un campo que venía flojo de papeles. La operación necesitaba del escribano Pi de la Serra, que debería cerrar los ojos porque el precio de la venta era realmente irrisorio. Eran 877 hectáreas que se pagaron a $10.000 cada una, cuando en realidad costaba 10.000 dólares la unidad. Como presidente de la sociedad vendedora figuraba un empleado del abogado Teti: Martínez. Inmediatamente después, la escribana Bolontrade transfirió el campo a E-Grain, firma que también pertenece a los Nari.

Ahora Teti decía a quien quisiera oír que, como premio por lograr esa escritura, lo nombrarían a él como síndico del puerto de Quequén, y le habían dado además un 5% de las acciones. Aquí es donde la historia se conecta con uno de los personajes conocidos en los negocios ilegales: Roberto Porcaro. El mismo había sido nombrado por el fiscal Campagnoli cuando investigaba la ruta del dinero K, y se supo que había recibido uno de los choques involucrados en las operaciones de Financial Net: le tocó un millón de dólares; el mismo Porcaro que estaba siendo investigado porque había obtenido la concesión de dos fracciones de tierra linderas al puerto por el término de 35 años, pero por una operación directa y sin licitación alguna. El plazo de la concesión excedía completamente lo permitido por la ley, y la operación involucraba a varias empresas, no sólo Financial Net, sino otras dos empresas de los Nari. Ya en 2014, la sociedad se llamaba Sitio 0 SA.

 Viejos amigos

Porcaro no es un personaje desconocido en esta ciudad. Él y Ángel Salvia eran quienes llevaban Petrolera Mar del Plata al inicio de la democracia. Reaparecieron juntos en una de las empresas de estacionamiento medido en la intendencia de Russak en los 80, que terminó en un escándalo con ribetes judiciales.

Tan dignos son los apellidos que rondan esta ciudad, que el tal Salvia apareció nuevamente en la prensa cuando se lo vinculó con el cartel de Juárez, lo cual podría haberse entendido como una exageración, de no ser por las oscuras circunstancias que rodearon su muerte. Salvia terminó sus días en la pequeña localidad de Vidal, donde fue asesinado en 2007 por un policía provincial, que resultaba ser exesposo de la mujer con la que estaba teniendo una relación sentimental.

Ya en aquel momento, N&P revelaba que, al momento del asesinato, hubo un misterioso corte de luz general. El asesino se presentó espontáneamente, y confesó su acto criminal diciendo que había enloquecido de pensar que su esposa estaba con el empresario de 64 años. Ya en 2009, la justicia marplatense condenó a prisión perpetua a Oscar Buseta, al hallarlo culpable del crimen de su propia esposa y del empresario Salvia. Los jueces Adrián Angulo, Néstor Conti y Alexis Simaz consideraron que el nombrado era culpable de homicidio agravado por alevosía y por el vínculo, y lo condenaron a la pena máxima. Es decir que para ellos fue un simple crimen pasional que nada tenía que ver con las redes criminales aludidas.
Roberto Porcaro, por su parte, estaba más que desaparecido, pero reapareció en la escena empresarial en Necochea, donde ya en 2016 el concejal de Cambiemos Alberto Esnaola se había transformado en la voz principal en su contra. Esnaola decía que Porcaro estaba vinculado directamente con Lázaro Báez. En ese momento, el edil brindó precisiones en la 99.9 sobre su investigación: “hicimos un trabajo en 2013 referido a una inversión portuaria denominada Sitio 0, que tenía como uno de sus socios fundadores una sociedad de bolsa denominada Financial Net, que es la que repatrió los 65 millones de dólares que se fueron por lo que se conoció como La Rosadita”.

Mucho dinero

La investigación llegó a Necochea a través del Informe Campagnoli, que involucra a la Bolsa de Rosario a través de Financial Net. Allí se liberaron 10 cheques, de los cuales 9 fueron a Austral Construcciones de Lázaro Báez, por 208 millones de pesos. Uno de esos cheques fue hacia otra cuenta: la de Porcaro. Esta acumulación de pruebas llevó a que Campagnoli finalmente le pidiera a Esnaola que se presente ante él a prestar declaración. “Lo que hubo fue una mala instrucción procesal tendiente a cubrir tanto a Roberto Porcaro como a Financial Net, y a los inversores y empresarios beneficiados con la empresa Sitio 0, que además tiene una fuerte irregularidad en la forma en que fue dada la concesión”, explicó.

Hay otro detalle que no es menor en el desarrollo de la causa: “en la denuncia de Campagnoli aparece otro nombre: el del fiscal Daniel Adler. Es más, el perito de parte que ofrece Roberto Porcaro para justificar 6 millones 700 mil pesos es el hermano del fiscal, Eric Adler. El fiscal toma la pericia contable de parte, y no investiga nada”, ejemplificó.

Esnaola renunció a su puesto en el gobierno cuando Porcaro se acercó al intendente radical de Necochea en el año 2006: “representa lo peor de la faz pública en la política. No es una persona con vocación política de servicio, sino que tiene una utilización de la política para el enriquecimiento personal. Sin embargo, ha tenido un rol protagónico, al menos en Necochea”.

En realidad, lo que había hecho Lázaro Báez era convertir dinero del fisco depositado en el exterior, en títulos de la deuda pública argentina: bonos Boden 2015, Bonar X y Bonar VII, con la ayuda de las sociedades Financial Net, Global Equity, Mariba y Facimex.

Cuando el juez Bonadío investigaba la ruta del dinero K en la empresa Financial Net, descubrió la vinculación con Báez por Financial, cuyo presidente era Carlos Mocorrea, íntimo de Báez, relacionado con Porcaro y con Alejandro Nari. Un juez federal de Necochea había archivado la causa, lo cual mereció la denuncia de Campagnoli y la intervención del fiscal Juan Manuel Petiggiani. La causa por encubrimiento tramitó en el Juzgado Criminal y Correccional Federal n°7, y vincula a Financial Net con el mercado de valores de Rosario. ¿Vio que son siempre los mismos?