Textos corregidos


Top ten


  1. Carlos Mas (no se puede ser mas retorcido)
  2. Florencio Aldrey Iglesias (amen de todo, sucio)
  3. Carlos Gilardi (va por todo, se va a quedar sin nada)
  4. Florencia Salas (tremendo momento)
  5. Sergio Sosa Ortega (avisó, no quisieron escuchar)
  6. Gustavo Arnaldo Pulti (cospelito reparte marevides)
  7. Alejandro Carrancio (se animó)
  8. Guillermo Castello (sospechando)
  9. Juan Manuel Urtubey (con el nene, NO)
  10. Esteban Salinas (tontín reportando “tontineces”)

 

  1. Es obvio que mamó la escuela clásica del periodismo marplatense: mentir, deformar, apretar, y facturar por izquierda. Sicario del teclado, no le hace asco a nada. ¿Si duerme? Sí, seguro que duerme.
  2. Las imágenes de la rambla sucia son el claro ejemplo de quién es el anciano de Lugo. Creerá que el paseo es un hórreo gallego en donde bestias y personas comparten el fundo. Vivir entre la merda ya no es bien visto, cuando menos por estas playas.
  3. El conejo negro se quiere ir por lo alto. Arroyo lo mandó a trabajar, les quitó las prebendas, y encima les cortó los curros de negocios con los créditos al personal municipal. Vino por lana, se va a ir trasquilado mal.
  4. Fiscal de bajísimo perfil, sabe que camina al filo de la cornisa. Fémina empoderada, no puede dejar de mirar por el espejo retrovisor el daño que su colega, María Isabel Sánchez, le ha hecho a las de su palo.
  5. Denunció en mayo de 2018 al comisario de Miramar por abuso de autoridad y acoso sexual. No le prestaron atención. Al mismo que procuró mal —muy mal— los eventos tremendos del camping el Durazno. Si escucharan…
  6. Ay, ay, ay… Cospelito anda repartiendo maravedíes y ya se nota. Una cuenta de Twitter por allí, unas fotitos maliciosas por allá, y una encuesta que nadie ve y lo coloca como en disputa con peronistas provinciales sin peso local. Más de lo mismo. Un chiste a la hora de la verdad.
  7. Asumió decir lo que la sociedad reclama: que se termine la impunidad gremial que ataca a la ciudad con un paro salvaje que se disfraza de quite de colaboración. Bien por él.
  8. Copetín se salió de la línea y dijo en voz alta lo que todos murmuran: que el debate de si se adelanta la elección provincial o no es sospechoso. Y sí, es sospechoso.
  9. Como a Juan Cabandié, al segundo hijo del gobernador Urtubey lo detectaron en control de tránsito con ingesta de alcohol por encima de lo permitido. ¿Urtubey? Bien autoritario, echó a los funcionarios que hacían el control.
  10. Es un tontín si mayor mérito, pero hace daño por cuenta de terceros. Alcachofa mal de Cospelito, hace periodismo gráfico mintiendo con las consignas que promueve. De payasito, pasa; pero de reportero gráfico, da entre pena y asco.

Editorial


70 años de fiesta

La frase del presidente Mauricio Macri es determinante: “No podes arreglar en tres años setenta años de fiesta”. Es una afirmación clave que debe reiterarse, no como latiguillo o mantra político, sino como expresión del debido debate al respecto de lo que ocurre en y con la economía argentina, tanto en su propio desarrollo como con su vinculación con el mundo.

El fin de la era de la comodidad económica concluyó el 4 de junio de 1975 cuando el ministro de economía de Isabel Martínez, viuda de Perón, lanzó un programa de ordenamiento económico que disparó una crisis de proporciones homéricas. El embargo petrolero de 1973 —consecuencia de la derrota de los países árabes frente a Israel en la guerra de Yom Kipur—, llevó el barril de petróleo de US$2,9 a US$11,9 en sólo seis meses —una suba del 300%—.

El desquicio fue global, a punto tal que Estados Unidos debió poner límites para la circulación vehicular y en Inglaterra las fabricas de bicicletas no daban abasto para atender la demanda. La crisis en Argentina precipitó el golpe de estado de 1976, aunado a la crisis política surgida de la situación de guerra interna que promovían el ERP y Montoneros.

Lo que el presidente denomina “fiesta” aplica, obvio es, a grupos y personas que en esencia han utilizado el estado como palanca para negocios que promovieron su propio enriquecimiento personal. De más está decir que el sayo le cabe a su propia familia y a su propia historia; lo que hace más valioso su prédica y que haya tomado este eje de acción política como presidente. Macri señaló en declaraciones radios del interior desde Villa la Angostura que «heredamos un país con una economía muy desequilibrada, sin energía, gastando mucho más de lo que se tiene» y ratificó la importancia de que los tres niveles del Estado bajen el gasto y alcancen el equilibrio fiscal. Insistió en que «la crisis nos obligó a que todo el mundo se sentase a una mesa y aceptara, por primera vez en muchos años, tener un presupuesto equilibrado».

La actual situación del valor promedio de las tarifas de energía es el fruto maligno de la fiesta que vivieron unos pocos, destruyendo la producción nacional y revirtiendo la condición de país exportador de energía a importador neto en condiciones de mercado complejas. En materia de energía si hubo una fiesta, de precios irrisorios para Capital Federal y Conurbano, de tarifas medias para las provincias y millones en el bolsillo de unos poquísimos. No se sale en tres años de tremendo desquicio.

En estos días, la justicia de Estados Unidos tiene una baza enorme en su poder: si abre el “discovery”, tal como plantea Argentina ante el reclamo de grupo Burford por la deuda originada en los reclamos del grupo Petersen, los músicos y los responsables de la partitura de la fiesta de los pasados doce años saldrán a la luz. Sera de ver.

 


Tapa


De derechos humanos y reclamos mafiosos

Un letrado local argüía en tono alto: “no conocen a los municipales, se lo van a llevar puesto a Arroyo”. Lo decía contento, casi como de fiesta. La democracia está en nosotros, pero el fascismo golpista es un sujeto vivo que merodea de a viva voz.

La matriz de las organizaciones gremiales argentinas es claramente fascista, tal como era la ideología que dio forma a las leyes que sostienen este esquema de poder al día de hoy. La consumación fascista del poder se dio con la ley de obras sociales gremiales, que no es fruto de gobierno peronista alguno sino de la alianza del peronismo sindical tutelado por el propio Juan Domingo Perón y el gobierno dictatorial de Juan Carlos Onganía.

La ley 18.610 se promulgó en 1970 y quien usurpaba el gobierno era Onganía en representación de una alianza trasversal que involucraba la curia y los gremios controlados por el propio Perón. Nada democrático había allí, ni legal, ni político. Esa matriz está viva hoy, y se dio a su aire en la misa en Lujan organizada por la famiglia Moyano. Estos largos días de quite de colaboración del STM exponen esa alianza una vez más.

La medida —llamada “quite de colaboración”, pero que es en realidad un paro salvaje conducido por Antonio Gilardi— se extendió luego de la asamblea realizada en la tarde del viernes 4 de enero. Una vez más se desoyó la exhortación del ministerio de trabajo provincial a retornar a las tareas, violando sistemáticamente derechos humanos esenciales y perjudicando gravemente al ciudadano de a pie.

Si el objetivo buscado era derrotar al intendente provocando una corrida de enojo de la población en su contra, la apuesta está perdida. Las declaraciones públicas de los ediles Alejandro Carrancio y Cristina Coria señalando que la continuidad de la medida perjudica a la ciudad y a los vecinos, revela que la crítica del marplatense común perforó la muralla de indiferencia de la clase política. Esa misma clase política que hasta hace poco miraba el conflicto casi como un divertimento, creyendo que el conflicto desgastaba al municipio.

A minutos de partir a La Plata el pasado jueves 3, el secretario de gobierno Alejandro Vicente recibía el llamado de un edil de alto perfil que le imponía cuales eran las condiciones que llevarían a un acuerdo. Si la postura expresada por el concejal en cuestión era aceptada como válida por el ejecutivo y se lograba así el consenso, se podría entender entonces que quien llamó ejercía el rol de vocero de la postura gremial, y que la derrota política de la gestión de Arroyo era un hecho.

Lejos de ello, lo expresado en el Ministerio de Trabajo de la Provincia reveló datos ciertos de importes y costos para el erario municipal, y también a qué valores habría que llevar la TSU si se imponía el criterio sindical respaldado —o cuando menos, acompañado en silencio— por los ediles de todos los bloques.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, señaló en un texto oficial del ente: “Los estados proveerán el máximo nivel posible de cobertura de salud en particular a los que menos oportunidades tienen”. El abandono de tareas en el área de salud y en los cementerios ha sido una clara violación de derechos humanos de rango constitucional que no debiera pasar desapercibida.