El pádel mantiene en España una gran popularidad, con miles de jugadores aficionados y clubes que lo practican a diario en ciudades y municipios de todo el país.

Una ciudad inglesa ha decidido frenar en seco la instalación de nuevas pistas de pádel tras las quejas vecinales por el ruido, un conflicto que ha obligado al Ayuntamiento de Bath a retirar este deporte de sus propios planes urbanísticos. La controversia ha crecido en torno a uno de los proyectos de ampliación deportiva más relevantes del municipio.
Desde BBC informaron que las pistas previstas para el recinto de Odd Down fueron eliminadas después de que el comité de planificación rechazara la propuesta inicial por el impacto acústico. Según la cadena, un concejal llegó a advertir que el ruido sería como una “tortura china con agua” para los residentes. El Ayuntamiento de Bath y North East Somerset replanteó el proyecto, que ahora incluye un gimnasio y una minipista de bicicletas, pero no este deporte.
La oposición al pádel no es nueva en la zona. La solicitud de planificación presentada en septiembre reconocía que podría plantearse una petición separada más adelante, aunque hasta ahora la administración local ha negado el permiso a todas las iniciativas, incluidas las promovidas por el propio ayuntamiento. Tampoco prosperó la propuesta del Club de Tenis Lansdown, que vio rechazadas dos pistas al considerar los responsables municipales que el ruido “similar a disparos” afectaría a la salud mental de los vecinos.
Cuestión de ruido
La decisión fue respaldada por la Inspección de Planificación, cuyo inspector, Andrew Boughton, concluyó que el pádel presenta “intercambios más ruidosos y una cadencia de impacto de la pelota más rápida en comparación con el tenis sobre césped”, y que los residentes serían sensibles incluso a variaciones menores en los niveles de ruido. El organismo confirmó que el ayuntamiento había actuado correctamente al denegar la solicitud del club.
Mientras tanto, los aficionados al pádel de Bath continúan desplazándose a Bristol o Corsham para poder practicar su deporte. Unos 60 miembros del club lo hacen de manera habitual, a la espera de que una futura solicitud encuentre un encaje que no choque con las restricciones sonoras impuestas por las autoridades locales.