La educadora y especialista en políticas educativas, Victoria Zorraquín, analizó en la 99.9 el incremento de la violencia en las escuelas bonaerenses y señaló que el origen profundo está en la pérdida del rol pedagógico, la falta de límites claros y el abandono de la alfabetización temprana. Reclamó un “programa de posguerra” para recomponer el sistema.

La educadora y especialista en educación, Victoria Zorraquín, expresó una dura radiografía del sistema educativo bonaerense en diálogo con la 99.9, donde afirmó que la creciente violencia escolar no puede entenderse sin mirar primero lo que ocurre dentro de las aulas: “El sistema fue rompiendo su propia autoridad”.
Zorraquín sostuvo que los alumnos llegan a la escuela “buscando límites, contención y autoridad”, pero el propio sistema fue minando ese andamiaje. “Es como el cuento del rey desnudo: el alumno ya te ve desnudo. El docente corre de escuela en escuela, agotado, sin respaldo, y la institución perdió la claridad sobre qué significa ser alumno, qué está permitido y qué no”, señaló.
Para la especialista, el deterioro se profundizó cuando la escuela dejó de enseñar de manera sistemática. “Se instaló la idea de que los chicos aprenden a leer solos, que hay que esperar la maduración. Si el 50% de los niños de tercer grado no comprende lo que lee, llegan a la preadolescencia sin acceso al mundo letrado. Y un chico que no lee está afuera de la sociedad: eso genera violencia”, advirtió.
Zorraquín comparó esta situación con la experiencia de un extranjero frente a un idioma indescifrable: “Un analfabeto vive todos los días lo que uno siente cuando aterriza en Japón sin entender una palabra. Y tenemos a la mitad de nuestros chicos en esa situación”.
La educadora también cuestionó que durante décadas se enseñara en profesorados y universidades que el cerebro “viene cableado para leer”. Relató que recién en 2023, en una conferencia internacional, escuchó con contundencia la evidencia neurocientífica contraria: “Si no le enseñás las letras y los sonidos, no va a aprender”. Y denunció que en la provincia “todavía hay funcionarios e inspectores que persiguen a docentes que enseñan las letras y los sonidos”.
En relación a los hechos de violencia recientes en escuelas bonaerenses, sostuvo que no pueden aislarse del contexto general: “Los docentes están haciendo magia en un Titanic que se está hundiendo. El sistema les quitó el respeto y les prohibió enseñar”. Aun así, reivindicó su compromiso y sacrificio en situaciones cada vez más complejas.
Sobre los posibles cambios en el Ministerio de Educación bonaerense, Zorraquín consideró que Flavia Terigi —cuya llegada se menciona en medios platenses— “trabajará en la misma línea que Sileoni”, por lo que no espera un giro de fondo.
De cara al presente, fue categórica: “Hay que hacer un programa de posguerra. Basta de pavadas: enseñemos a leer y escribir a los chicos de jardín y primer ciclo. La estructura y el paso a paso no excluyen a nadie; por el contrario, los niños neurodivergentes los necesitan más que nadie”.
Antes de despedirse, dejó un mensaje para la comunidad docente: “No bajen los brazos. Como sociedad y como Estado tenemos que poner a los docentes en el lugar que les corresponde y darles los instrumentos para enseñar bien”.