La directora de la consultora Reyes-Filadoro analizó en la 99.9 los resultados de un estudio sobre jóvenes de 18 a 35 años y su relación con el trabajo. Sostuvo que predomina el empleo independiente, que la estabilidad económica es una preocupación central y que las nuevas generaciones perciben un mundo laboral muy diferente al de sus padres.

La directora de la consultora Reyes-Filadoro, Florencia Filadoro, explicó en la 99.9 los principales resultados de un estudio realizado junto a Enter Comunicación sobre la vinculación de los jóvenes de 18 a 35 años con el mundo laboral. La investigación combinó encuestas, grupos focales y análisis digital a nivel nacional, y buscó comprender cómo se insertan los jóvenes y qué expectativas tienen respecto del trabajo.
Filadoro señaló que “un cuarto de los jóvenes no trabaja por distintos motivos, porque se dedican a estudiar, no están buscando empleo o no necesitan trabajar”, mientras que “dos tercios sí lo están haciendo”. Dentro de este grupo, remarcó que casi el 40% se desempeña de manera independiente: “Son los famosos freelancers, trabajadores que no están tan vinculados a una empresa sino a proyectos específicos. Serían changas, pero un poco más formalizadas”.
Aunque gran parte de los jóvenes declara estar satisfechos con su situación laboral, la consultora destacó que la estabilidad económica aparece como una demanda persistente. En los grupos focales surgió una comparación constante con la generación anterior: “Un chico comentaba que a los 25 años sus padres ya estaban casados, tenían un techo propio y esperaban su primer hijo. Es una película completamente distinta a lo que hoy se vive”. Sin embargo, también observan que hoy existen “muchas más oportunidades laborales y herramientas para crecer profesionalmente”.
Frente a la idea, planteada por el conductor, de que existe una visión idealizada del pasado, Filadoro coincidió en que la percepción tiene matices: “Ellos mismos nos contaban cómo sufrían ver a sus padres preocupados por progresar económicamente. Ven que lograr estabilidad siempre fue difícil, pero sienten que antes parecía más accesible que hoy”. Aun así, reconocen que la Argentina es cíclica y que los jóvenes conviven con problemas económicos recurrentes.
Uno de los cambios más profundos que registra el estudio es la concepción del trabajo. Filadoro explicó que la relación laboral se volvió mucho más individualista: “Hoy el modelo es la autonomía. Yo dependo de mí mismo y listo. Ya no está esa idea de buscar una empresa para quedarse toda la vida o jubilarse ahí”. Este enfoque convive con un mercado que empuja hacia la independencia profesional: “El trabajo ideal para ellos es un trabajo autónomo, independiente”.
En este sentido, la analista sostuvo que el empleo “institucionalizado”, ya sea en una empresa, un comercio o un estudio profesional, dejó de ser predominante. “Estos lugares no ofrecen condiciones competitivas, especialmente en términos salariales. Entonces los jóvenes van saltando entre distintas empresas y clientes, ofreciendo un servicio específico”. Como ejemplo mencionó a una diseñadora gráfica entrevistada en los grupos focales: “Trabaja de manera puntual para distintas empresas y eso la representa más que un empleo fijo”.
Para Filadoro, estas transformaciones muestran un nuevo paradigma laboral: jóvenes que buscan autonomía, oportunidades de aprendizaje y flexibilidad, pero que al mismo tiempo añoran la estabilidad económica que identifican en la generación anterior.