El presidente de Obras Sanitarias, Carlos Katz, explicó en la 99.9 que el agua de red en Mar del Plata “cumple y recontra cumple” con los límites establecidos por el Código Alimentario. Cuestionó la interpretación del mapa nacional de arsénico, detalló estudios epidemiológicos recientes y remarcó que la verdadera prioridad sanitaria es garantizar agua potable y cloacas para toda la población.

El presidente de Obras Sanitarias Sociedad de Estado (OSSE), Carlos Katz, llevó claridad y tranquilidad en la 99.9 luego de la preocupación generada por la publicación de un “mapa del arsénico” que marcó zonas en alerta en distintos puntos del país, entre ellos el partido de General Pueyrredón. “Ratificamos y recontra ratificamos que el agua que se provee a través de la red cumple con todos los parámetros del Código Alimentario Nacional, incluyendo el límite de arsénico de 50 partes por millón que rige en la provincia de Buenos Aires”, afirmó.
Katz explicó que las perforaciones que abastecen a Mar del Plata “no superan la norma en ningún caso”, y que los puntos señalados en amarillo en el mapa “indican valores entre 10 y 50”, rango que —según aclaró— no implica riesgo sanitario. “Si algo está permitido a partir de los 50, quiere decir que de 50 para abajo no acarrea ningún riesgo para la salud. No dice que no la tomes ni que haya ningún problema”, remarcó. Añadió que el estudio que generó la controversia “es básico y con pocos puntos de muestreo”, mientras que OSSE realiza “diez veces más cantidad y frecuencia de análisis” solo en Mar del Plata.
Respecto de los hogares que utilizan pozos particulares, señaló que tampoco en esas perforaciones se registran valores que superen la normativa. Aun así, consideró necesario comprender el trasfondo de la discusión: “La cuestión del límite entre 10 y 50 partes por millón surge por un problema del sudeste asiático, donde los niveles son muchísimo más altos que los de Argentina. La Organización Mundial de la Salud emitió una recomendación global, pero no es obligatoria. Antes de aplicar un cambio así, nuestro país realizó un estudio epidemiológico que concluyó que no hay diferencia de impacto en la salud humana entre 10 y 50”.
Katz detalló además que existe una diferencia clave entre los tipos de arsénico presentes en el planeta. “Hay dos especies: el arsénico 3, altamente tóxico, y el arsénico 5, que es diez veces menos tóxico. El 90% de las muestras tomadas en todas las provincias mostraron prevalencia del arsénico bueno. Esto también explica por qué los estudios epidemiológicos no encontraron asociación entre enfermedades y consumo de agua en ese rango”, describió.
El titular de OSSE subrayó que el verdadero problema en la Argentina pasa por otro lado: “La mayoría del país no tiene un problema con el arsénico. Lo que sí tenemos es una enorme cantidad de gente que aún no cuenta con agua potable segura. El impacto en la salud está en la bacteriología: en los pozos mal construidos, al lado de pozos ciegos, donde la gente toma agua sin ningún control y aparecen diarreas, enterocolitis y enfermedades serias”. Recordó que, según el Censo 2021, “el 50% de la población argentina no tiene cloacas”.
Para Katz, la discusión generada en los medios “desenfoca las prioridades”. “Estuvimos todo el país hablando del mapa de arsénico, cuando lo urgente es llegar con agua potable microbiológicamente segura y avanzar en saneamiento. Estas alarmas reproducidas sin consulta a especialistas generan preocupación innecesaria”, concluyó.