El ministerio de Defensa entregó el 28 de diciembre el Iron Beam a las FDI, con láser de 100 kW, listo para defensa antiaérea.

El ministerio de Defensa de Israel entregó al Ejército de Defensa de Israel el primer sistema de interceptación láser Iron Beam en una ceremonia realizada en instalaciones militares el 28 de diciembre de 2025. El acto formalizó la disponibilidad operativa inicial para fortalecer la defensa antiaérea frente a cohetes, morteros y vehículos aéreos no tripulados, según el comunicado. El ministro de Defensa, Israel Katz, presidió la entrega y destacó su valor disuasorio ante adversarios regionales.
El sistema coronó un programa de desarrollo superior a una década, con equipos de la Dirección de Investigación y Desarrollo de Defensa y con ingenieros de la industria nacional. La tecnología de energía dirigida se integra a la red existente de defensas antiaéreas. Las autoridades subrayaron atributos operativos verificados en pruebas exhaustivas, con escenarios intensos, y presentaron la entrega como un hito que consolida capacidades defensivas sin depender de munición física para cada intercepción.
El ministerio describió la entrega como una transición desde fases de prueba hacia empleo inicial por unidades operativas. La ceremonia se realizó en instalaciones del centro del país y reunió a altos mandos militares y representantes de la industria nacional. El mensaje político permaneció secundario frente al desempeño técnico, con énfasis en la preparación para entornos de combate reales tras validaciones acumuladas durante años de experimentación controlada.
Las autoridades vincularon el sistema con la doctrina de defensa activa del país, que prioriza la intercepción antes del impacto y busca reducir daños colaterales. La entrega inicial, según el ministerio, marca el inicio de un proceso de despliegue progresivo que complementa las capas existentes y refuerza la cobertura en zonas vulnerables. La prioridad inmediata consiste en consolidar capacidades, asegurar integración plena y sostener disponibilidad operativa.
Datos clave verificados en pruebas y especificaciones técnicas
Láser de 100 kilovatios con alcance de hasta 10 kilómetros.
Costo por neutralización de dos dólares, sin uso de munición física.
Eficacia superior al 90 por ciento en pruebas de campo, según Rafael.
Interoperabilidad con radares EL/M-2084 y con la red de mando y control.
Arquitectura y desempeño del láser de alta energía Iron Beam en servicio
El Iron Beam emplea un láser de 100 kilovatios que neutraliza objetivos a distancias de hasta 10 kilómetros mediante un haz concentrado que viaja a la velocidad de la luz. A diferencia de los interceptores basados en misiles, no requiere munición física. El sistema utiliza electricidad producida por un conjunto integrado, con un costo por neutralización de dos dólares, inferior a los miles de dólares asociados a cada disparo de sistemas como la Cúpula de Hierro.
Los componentes principales comprenden una fuente láser avanzada, un sistema electroóptico de seguimiento y un radar de detección enlazado con la infraestructura de mando y control del Ejército de Defensa de Israel. En ensayos recientes, el sistema interceptó cohetes de corto alcance, proyectiles de mortero y drones en escenarios simulados de alta intensidad. Esa campaña de verificación validó su preparación para entornos de combate realistas y respaldó la decisión de entregar la primera unidad.
El Iron Beam ofrece una capacidad de disparo virtualmente ilimitada porque no depende de recargas físicas, una ventaja en escenarios de saturación con múltiples amenazas simultáneas. Cada intercepción dura segundos y el sistema maneja objetivos en movimiento a velocidades supersónicas gracias a un procesador que calcula trayectorias en fracciones de segundo. Un enfriamiento activo del láser permite disparos consecutivos sin sobrecalentamiento, un avance visible frente a prototipos anteriores que limitaron la continuidad de las operaciones.
Rafael Advanced Defense Systems reportó en pruebas de campo una neutralización superior al noventa por ciento de blancos simulados, con drones comerciales modificados y cohetes artesanales similares a los empleados por grupos armados. La empresa, con sede en Haifa, lideró la fabricación, mientras que Elbit Systems aportó elementos de integración electrónica para asegurar coordinación con otros niveles de defensa. Esa cooperación industrial apuntaló la madurez técnica que avaló la condición de listo para combate.
Integración en capas defensivas y plan de despliegue por fases nacional
La integración del Iron Beam complementa sistemas existentes de Israel como la Cúpula de Hierro, destinada a amenazas de corto alcance, el Honda de David, orientado a misiles de medio alcance, y el Arrow, enfocado en proyectiles balísticos de largo alcance. El nuevo nivel láser añade una capa para enfrentar blancos de baja firma y trayectorias cortas, y cierra brechas de costo en intercepciones repetidas contra ataques de alta cadencia.
El sistema se despliega en plataformas terrestres fijas o móviles, lo que facilita el posicionamiento en zonas fronterizas vulnerables. Su operación silenciosa e invisible añade un elemento de sorpresa en la defensa. El dispositivo incorpora medidas de seguridad para sortear niebla o polvo mediante algoritmos que ajustan el haz en tiempo real, aunque la efectividad óptima se logra en condiciones atmosféricas claras, según las autoridades encargadas de su integración a la red de mando y control.
El Ejército de Defensa de Israel planea un despliegue por fases que comienza con unidades en el sur y el norte del país, donde las amenazas con proyectiles resultan más frecuentes. La entrega inicial incluye entrenamiento para operadores, con instrucción en centros especializados y procedimientos para garantizar operación segura. Cada unidad requiere un equipo de cuatro a seis personas, según los estándares, con turnos que aseguran vigilancia continua en periodos de mayor actividad en zonas sensibles.
El ministro Israel Katz señaló que el Iron Beam forma parte de una estrategia más amplia para modernizar las fuerzas armadas, aunque evitó detallar eventuales expansiones de alcance o volumen. Rafael mantiene una cadena de producción que podría escalar a varias unidades por año, sujeta a las asignaciones presupuestarias que apruebe el Parlamento israelí. Esa planificación industrial acompaña el cronograma operativo definido por las fuerzas armadas para ampliar cobertura en áreas con mayor exposición.
Desarrollo, financiación y estatus operativo alcanzado en 2025 y pruebas
El proceso de desarrollo comenzó en 2014, cuando el ministerio de Defensa asignó fondos iniciales para explorar tecnologías de energía dirigida en colaboración con la Fuerza Aérea Israelí y con expertos en óptica. Con el paso del tiempo se registraron inversiones por cientos de millones de dólares, financiadas en parte con presupuesto nacional y con apoyos derivados de acuerdos internacionales, mientras el núcleo del proyecto permaneció bajo control israelí para garantizar autonomía tecnológica y continuidad industrial.
En septiembre de 2025, la Dirección de Investigación y Desarrollo de Defensa anunció la finalización de las fases de prueba, y abrió el camino hacia la producción en serie y la entrega inicial. El brigadier general Daniel Gold confirmó que el sistema cumplía los estándares operativos exigidos por el Ejército. La unidad entregada incluye un módulo láser principal, un generador de energía y sensores periféricos, con capacidad para operar de forma autónoma o integrada.
El sistema incorpora elementos de ciberseguridad para proteger sus controles frente a interferencias electrónicas, un aspecto crítico en conflictos modernos con señales de perturbación. Los ingenieros israelíes adaptaron tecnologías de láseres industriales a fines militares para madurar el conjunto. Frente a programas en desarrollo de Estados Unidos o China, el Iron Beam se distingue por su madurez operativa, como primer sistema láser con estatus de listo para combate en un ejército regular.
El ministerio coordinó la entrega con representantes de la industria para asegurar cumplimiento de estándares internacionales de seguridad, aunque el destino permanece exclusivamente nacional. La ceremonia reunió a altos mandos, incluidos oficiales de la Fuerza Aérea, que supervisarán la integración inicial. Rafael, fundada en 1948, y con experiencia en la Cúpula de Hierro, estimó un costo de desarrollo cercano a $500 millones, dentro de un presupuesto anual de defensa superior a 20 mil millones.
Impacto operativo, doctrina de defensa activa y cooperación radar
En términos de impacto operativo, el Iron Beam reduce la dependencia de misiles de alto costo, lo que permite redirigir recursos a áreas de defensa prioritarias. El ahorro por intercepción refuerza la sostenibilidad en periodos prolongados de tensión. Esa ventaja presupuestaria complementa su integración técnica y apoya la decisión de avanzar hacia producción en serie con vistas a cubrir sectores expuestos a cohetes, morteros y drones.
Durante los ensayos finales de 2025, el sistema operó en conjunto con radares EL/M-2084, un arreglo que permitió detección temprana y transferencia oportuna de datos al segmento electroóptico de seguimiento. Esa coordinación de sensores facilitó la asignación de blancos y el disparo del haz con mayor oportunidad. La interoperabilidad con la red de mando y control del Ejército se planteó como requisito central para la entrega inicial y para el posterior despliegue en unidades seleccionadas.
El Ejército de Defensa de Israel, con más de 170 mil soldados en servicio activo, incorpora la tecnología láser como parte de su doctrina de defensa activa, que prioriza la intercepción antes del impacto. Ese enfoque busca neutralizar amenazas en el aire y minimizar daños en centros urbanos y bases. La inclusión del Iron Beam refuerza la capacidad de respuesta frente a lanzamientos repetidos y coordina acciones con baterías ya desplegadas en el territorio nacional.
La entrega del 28 de diciembre de 2025 marcó un hito en la innovación militar israelí, alineada con colaboraciones de la Administración de Desarrollo de Armas y de la Fuerza Aérea. El proceso reunió experiencia acumulada en programas como la Cúpula de Hierro y la trasladó a un sistema de energía dirigida con madurez operativa. Esa línea de continuidad técnica respalda la transición a producción en serie y a la integración al esquema de defensa en capas.