El ex secretario de Educación de General Pueyrredón recordó a Carlos Fernando Arroyo como un director profundamente comprometido con sus alumnos y un jefe comunal que tomó decisiones difíciles, pagó costos políticos y nunca resignó honestidad ni vocación pública.

A tres años del fallecimiento de Carlos Fernando Arroyo, el ex secretario de Educación municipal Luis Distéfano trazó un sentido homenaje al ex intendente y ex director de la Escuela Media Nº2, a quien definió como “un hombre cuya prioridad número uno siempre fueron sus alumnos y su ciudad”. En diálogo con la FM 99.9, repasó su trayectoria como docente, funcionario y jefe comunal, y destacó su compromiso inquebrantable con la educación pública y el interés general.
Distéfano recordó sus primeros años junto a Arroyo en la Media 2, cuando aún circulaban “leyendas urbanas” sobre su forma de conducir la escuela. “Cuando uno lo conocía veía a un director comprometido, que estaba antes que todos y se iba último, algo que no es habitual. Su prioridad real eran los alumnos, por eso lo querían”, afirmó. Señaló que Arroyo defendió siempre una escuela pública de calidad y no dudó en enfrentarse a presiones de las autoridades cuando entendía que se ponía en riesgo a la comunidad educativa.
Como ejemplo, mencionó su decisión de frenar evacuaciones masivas ante reiteradas amenazas de bomba: “Dijo basta. Explicó que sacar 800 alumnos todos los días al centro de la ciudad sin cortes de tránsito era más peligroso que quedarse en la escuela. Nunca más hubo amenazas”, recordó, destacando su firmeza y capacidad de asumir responsabilidades.
Distéfano también se refirió a la etapa de Arroyo como intendente, cuando lo convocó a integrar el gabinete en sus últimos dos años de gestión. “Le llegó tarde la intendencia y sin experiencia política, lo que te destruye, pero aun así estaba en todo, conocía cada expediente y tomaba decisiones difíciles”, sostuvo. En ese contexto, valoró una frase que marcó su propia gestión: “A nosotros nos votó la ciudad para cuidar el interés general, no el interés particular de algunos sectores”.
Según relató, Arroyo avanzó contra “muchos kioscos y negocios” enquistados en la administración pública, lo que le generó un alto costo político. “Tomó decisiones que nadie se animó a tomar y lo pagó caro. No tuvo reconocimiento ni de la clase política ni, en muchos casos, del común de la gente”, lamentó. En ese sentido, cuestionó que gestiones posteriores hayan revertido medidas que habían ordenado áreas clave del municipio.
El ex funcionario aseguró que, una vez ordenadas las cuentas municipales, “en esos dos años se hicieron diez veces más obras que en los seis años siguientes”, y remarcó que Arroyo demostró que Mar del Plata “se puede manejar con recursos propios y con independencia de las presiones políticas”.
En el cierre, Distéfano destacó la integridad personal del ex intendente y el legado humano que dejó en quienes trabajaron con él. “Hasta el último de sus días priorizó al marplatense y a su ciudad. Se fue honesto y convencido de que hizo lo correcto”, concluyó, al remarcar que el reconocimiento pleno de su figura sigue siendo una deuda pendiente de la política y de la sociedad.