El economista explicó por qué el uso de un repo no implica más deuda, cuestionó la “distracción política” del kirchnerismo y anticipó un 2026 sin tensiones cambiarias, con baja inflación y fuerte ingreso de dólares por inversiones y obligaciones negociables.

El economista Antonio Aracre analizó en la 99.9 el pago de 4.200 millones de dólares realizado por el Gobierno y descartó de plano que la operación implique un aumento de la deuda pública. Según explicó, “tomar un repo por 3.000 millones y cancelar una deuda de 4.200 millones significa una reducción neta de deuda por 1.200 millones”, al tiempo que remarcó que incluso un refinanciamiento total no modificaría el nivel de endeudamiento, sino que implicaría un simple cambio de pasivos.
Aracre sostuvo que la polémica instalada desde sectores kirchneristas “no es una discusión económica, sino una distracción política para confundir a su propio electorado”, y afirmó que la sociedad hoy comprende con mayor claridad conceptos básicos como déficit, endeudamiento y gasto público. En ese sentido, destacó que uno de los logros del actual gobierno fue “explicar bien que gastar más de lo que ingresa genera problemas estructurales”.
De cara al futuro, el economista fue optimista respecto de 2026, al señalar que Argentina enfrentará el año con un escenario mucho más despejado. Indicó que a la resolución de los vencimientos de deuda se sumará una gran cosecha agrícola, el impacto del RIGI y una fuerte llegada de inversiones en sectores como minería, energía y petróleo. A eso agregó un factor clave: la emisión de obligaciones negociables en dólares por parte de empresas privadas, que están ingresando entre 5.000 y 6.000 millones de dólares mensuales al país.
Ese flujo de divisas, explicó, fortalece las reservas y elimina presiones sobre el tipo de cambio. “El Banco Central viene comprando dólares todos los días sin que eso afecte la cotización”, señaló, y aseguró que no ve tensiones cambiarias durante 2026. Además, anticipó que esta estabilidad permitirá una desaceleración más marcada de la inflación a partir del segundo semestre del año próximo.
Finalmente, Aracre apuntó contra los altos costos del sistema financiero y consideró que la continuidad del proceso de desregulación será clave para bajar tasas y ampliar el crédito. “No es razonable pagarle 20% anual a un ahorrista y cobrarle 60% a una pyme en descubierto”, afirmó, y concluyó que una mayor liquidez y competencia obligará a los bancos a adaptarse a un nuevo modelo económico.