Diego Guelar: “Argentina debe resolver su contradicción entre alineación y pertenencia”

El exembajador analizó el escenario internacional tras la captura de Maduro, la situación en Irán y el posicionamiento argentino sobre la necesidad de una política exterior con equilibrio, identidad regional y visión de largo plazo.

El exembajador Diego Guelar trazó un amplio análisis del complejo inicio de año en el plano internacional, marcado por la captura de Nicolás Maduro y los cambios de poder en Venezuela, así como por las protestas internas en Irán. En diálogo con la 99.9, sostuvo que la sustitución de actores como China, Rusia e Irán por parte de Estados Unidos en el control petrolero venezolano responde a la lógica histórica de la competencia por recursos estratégicos y no debería sorprender, ya que forma parte de la “real politique” global.

Guelar remarcó que, más allá de estos hechos consumados, el verdadero desafío pendiente es la recuperación de la soberanía por parte del pueblo venezolano, algo que —subrayó— solo puede resolverse desde adentro. En paralelo, vinculó la situación con lo que ocurre en Irán, donde describió un escenario de fuerte movilización social contra una dictadura, señalando que ambos casos reflejan procesos similares de usurpación de la soberanía popular.

Al referirse a la posición de la Argentina, valoró el avance del acuerdo Mercosur–Unión Europea, al que calificó como un logro histórico tras 25 años de negociaciones, y destacó su importancia en un contexto global donde Europa busca reafirmar el multilateralismo frente a la unilateralidad estadounidense. Sin embargo, fue crítico del concepto de “alineación” internacional y planteó que el país debería hablar más de “pertenencia” a Occidente, entendida como diversidad, alternancia y convivencia con distintos socios.

En ese sentido, advirtió sobre las contradicciones entre el alineamiento discursivo con Estados Unidos y la relevancia estratégica de vínculos como el Mercosur, Brasil y China, principal socio comercial argentino. Para Guelar, la clave está en asumir la identidad regional y aprender del vecindario sudamericano, que logró estabilidad institucional y continuidad más allá de los cambios ideológicos de gobierno.

Finalmente, sostuvo que la Argentina sigue siendo una nación “engrietada” y en búsqueda de su destino, incapaz aún de resolver sus contradicciones internas. A su entender, el desafío central es construir una identidad clara y sostenida en el tiempo, basada en la pertenencia regional y occidental, para evitar repetir ciclos de auge y frustración que han marcado la historia reciente del país.