El director de ATM Seguros advirtió sobre los riesgos legales, de seguridad y de cobertura que implica el uso de cuatriciclos en zonas de playa, tras un nuevo accidente grave ocurrido en la costa atlántica.

Eugenio Muerza, director de ATM Seguros, analizó en la 99.9 la problemática recurrente del uso de cuatriciclos en la costa atlántica y remarcó que se trata de vehículos que no están habilitados para circular por la vía pública. “Todo vehículo que circula por la vía pública tiene que estar homologado, tener patente, y los cuatriciclos no reúnen las condiciones mínimas de seguridad para eso”, explicó, al señalar que carecen de cinturón de seguridad y estructura antivuelco, ya que fueron diseñados para ámbitos rurales o zonas sin tránsito.
En ese sentido, Muerza sostuvo que el principal conflicto es el uso indiscriminado de estos vehículos en playas y médanos, donde conviven peatones, turistas y conductores sin experiencia. “Para manejarlos hay que tener licencia específica, no alcanza con el carnet de moto o de auto, y aun así se requiere extrema responsabilidad”, afirmó, y recomendó utilizar equipamiento completo de protección, similar al de motocross, para reducir las consecuencias de un eventual accidente.
El especialista también apuntó a la falta de controles efectivos. Si bien reconoció la dificultad de fiscalizar zonas abiertas como la playa, consideró indispensable una mayor intervención del Estado. “Debería haber sectores de circulación claramente delimitados, con manos de ida y vuelta, para evitar choques frontales como el que ocurrió en este último caso”, indicó.
Otro punto clave fue el de la cobertura de seguros. Muerza advirtió que los seguros tradicionales cubren la circulación de vehículos homologados por la vía pública, y que una playa no reúne esas condiciones. “Es fundamental que cada propietario consulte con su compañía si tiene o no cobertura de responsabilidad civil, porque en muchos casos directamente no existe”, alertó.
Finalmente, vinculó esta problemática con una conducta social más amplia marcada por la anomia y la falta de prevención. “Estos accidentes terminan siendo un costo para toda la sociedad, porque la atención médica recae sobre el sistema público. Son situaciones perfectamente evitables si hubiera más responsabilidad individual, más controles y una comunicación clara orientada a la prevención”, concluyó.