
Poco se habla en el escenario internacional de la lucha de los Kurdos, habitantes las regiones montañosas del área denominada Kurdistán que significa, justamente, «tierra de los Kurdos». Se trata de una nación con su propia identidad cultural, lingüística y emocional, pero que no ha logrado obtener su propio territorio.
Su origen se remonta al año 2.500 a. C., cuando se asentaron en un territorio del suroeste de Asia que en la actualidad forma parte de países como Irak, Irán, Turquía, Siria y Armenia. Son descendientes de una de las ramas de los pueblos indoeuropeos, y su establecimiento en aquel enclave se logró gracias a que es una región mayoritariamente montañosa, en la que sobresalen elevaciones como el Taurus, el Zagros y el Elburz.
Allí han estado desde entonces. Se estima que, en la actualidad, son la minoría étnica más numerosa del mundo que carece de un estado propio. Aunque es difícil hacer un cálculo exacto, varios organismos internacionales afirman que su población total se acerca a los 22 millones.
En el área de Turquía se han enfrentado, a través del PPK, con los diversos gobiernos de esa nación, empleado métodos terroristas. Hoy, son validados por haber sido quienes, con el apoyo de Estados Unidos, enfrentaron a ISIS hasta derrotarlo en el terreno, en particular en Irak.
Han construido el mejor ejercito de medio oriente que luce una peculiaridad: el 40% de la tropa de combate, son mujeres. Peshmerga, o en español «los que no le temen a la muerte» es la denominación del ejército kurdo que lucha contra el ISIS en el norte de Irak, buscando la paz y libertad de su nación.
Su origen se remonta a fines del siglo XIX cuando no eran más que pequeños grupos tribales que, luego de la caída del imperio otomano y finalizada la Primera Guerra Mundial, se consolidaron como fuerzas armadas que luchaban por la independencia de su pueblo.
La peculiaridad es que, en un pueblo en el que predomina el Islam Suni, las mujeres son protagonistas: «las mujeres en el ejercito del kurdistán son el terror de ISIS, porque ningún combatiente quiere morir a manos de una mujer».
Esta es una historia, hasta hoy, conocida sólo por expertos en oriente y que está lejos de la mirada del público en occidente. Los hechos de las últimas semanas, en las cuales el régimen sirio ha buscado desarticular el naciente estado kurdo en la localidad de Rojava, ha puesto al pueblo kurdo y la lucha por su independencia en el centro del tablero geopolítico regional.