Gustavo Ares: “El incendio era controlable, pero no hubo agua ni recursos suficientes”

El dueño de Argenfer cuestionó en la 99.9 la respuesta de los bomberos durante el siniestro que destruyó por completo su local y advirtió sobre graves falencias operativas en el combate del fuego.

El empresario Gustavo Ares, propietario de Argenfer, describió un escenario de serias deficiencias en la respuesta al incendio que terminó destruyendo por completo su establecimiento, y puso el foco en la falta de agua y de recursos adecuados por parte del cuerpo de bomberos. En diálogo con la 99.9, sostuvo que el fuego pudo haber sido contenido, pero que la ausencia de capacidad operativa convirtió una situación inicialmente manejable en una pérdida total.

Ares explicó que el incendio se originó en un taller mecánico lindero a su negocio, donde se prendieron fuego varios vehículos, lo que generó una altísima temperatura. “Eso hizo que tomaran fuego los techos de mi local y, a partir de ahí, fue el principio del fin”, relató, aclarando que el informe técnico definitivo de los peritos aún no había sido entregado, aunque el origen ya estaba identificado.

Según su testimonio, cuando llegó al lugar la situación todavía era controlable. “Había una dotación de bomberos que estaba terminando de controlar el fuego del taller mecánico. En ese momento se empezó a prender el techo de mi local, pero era perfectamente controlable”, afirmó. Sin embargo, el problema central apareció rápidamente: “La motobomba que estaba trabajando ya no tenía más agua”.

Ares señaló que existía otra motobomba ubicada a la vuelta, sobre la calle Perú, pero que tampoco pudo ser utilizada. “Esa motobomba no funcionaba, por lo menos eso es lo que se escuchaba en el lugar”, indicó. A partir de ese momento, la situación quedó fuera de control. “Prácticamente no hubo agua en ningún momento como para apagar el incendio. Literalmente se esperó a que se consumiera todo”, sostuvo.

El empresario también cuestionó la demora en la llegada de refuerzos hídricos. “Después llegó un camión de agua, creo que de una empresa privada, pero eso fue cuarenta o cincuenta minutos más tarde”, explicó, remarcando que ese tiempo resultó determinante para el desenlace. “Cuando llegaron esos recursos, ya no había nada que hacer”, lamentó.

En su relato, Ares reconoció que los bomberos sí realizaron tareas de evacuación y asistencia a vecinos. “Doy fe de que auxiliaron a la gente que estaba alrededor y los sacaron de la zona, eso estuvo perfecto”, señaló. No obstante, marcó una diferencia clara entre esas tareas y la incapacidad para combatir el fuego. “Nosotros quedamos desamparados, librados a la buena de Dios, porque quedamos de última”, expresó.

Con el correr de las horas, los recursos comenzaron a aparecer, pero ya era tarde. “Después sí empezaron a caer recursos y los bomberos trabajaron toda la noche y toda la mañana, incluso volvieron varias veces para enfriar restos y apagar focos menores”, relató. El resultado final fue devastador: “No quedó nada. Cuando digo nada, es literal, no quedó absolutamente nada”.

Más allá del impacto material, Ares remarcó las consecuencias humanas y productivas del siniestro. Argenfer empleaba de manera directa a unas 20 personas en ese local, pero el daño se extendió mucho más allá. “Este lugar era el centro de abastecimiento de otras sucursales, así que la mercadería que se perdió afectó a todas. En total, los perjudicados ahora no son 20, sino cerca de 50 personas”, explicó.

Si bien confirmó que la empresa cuenta con seguros, advirtió que ahora se abre otro frente de conflicto. “Empieza la lucha con las compañías aseguradoras, que siempre quieren pagar menos o no quieren pagar”, señaló, agregando que a la pérdida económica se suma “una crisis emocional muy fuerte” para todos los trabajadores afectados.

Las declaraciones de Ares dejan al descubierto una preocupación de fondo: la falta de infraestructura, planificación y recursos básicos para enfrentar incendios de magnitud en la ciudad. Un escenario que, según su experiencia directa, convierte un siniestro controlable en una tragedia evitable.