Pablo Ríos: “El agua va a ser el futuro productivo de la Patagonia”

El productor agropecuario cordobés contó en la 99.9 cómo pasó de ser verdulero a liderar un proyecto de inversión de 50 millones de dólares en Río Negro, apostando a la expansión de la frontera agrícola con tecnología, riego y visión exportadora.

Pablo Ríos es productor agropecuario cordobés y un ejemplo de la transformación silenciosa que vive el campo argentino. En diálogo con la 99.9, relató su historia de crecimiento personal y productivo, que hoy lo encuentra invirtiendo junto a otros socios en el desarrollo agrícola del sur de la provincia de Río Negro. “Venimos de muy abajo, del esfuerzo diario. Hace años que trabajamos en horticultura y hoy estamos apostando fuerte a una región con un potencial enorme”, señaló.

Ríos explicó que el proyecto, con una proyección de cinco años, se apoya en condiciones naturales clave como la disponibilidad de agua, la baja precipitación y la alta luminosidad. “Acá no se explotó el agua como se debería. Es una zona seca, con mucha heliofanía, lo que permite mayor fotosíntesis y mejores rendimientos. Creo que el agua va a ser el futuro productivo de la Patagonia”, afirmó.

El productor detalló que la inversión incluye sistemas de riego de alta tecnología, combinando riego aéreo con pivotes y goteo subterráneo de larga duración. “El goteo subterráneo nos permite usar menos agua, evitar evaporación y alimentar mejor a la planta. Eso eleva los techos productivos y baja costos, sobre todo ahora que podemos acceder al gas, que es clave para reducir el valor del milímetro de riego”, explicó.

Además, comparó las ventajas de la región frente a la zona núcleo del país: “En la Pampa Húmeda dependés de la lluvia y el clima. Acá, con un botón decidimos cuándo y cómo regar. No tenemos riesgo de inundación, hay menos presión de hongos y las tierras valen hasta diez veces menos. Es otra lógica productiva”.

Finalmente, Ríos remarcó que el principal desafío pasa por la infraestructura y la salida exportadora. “Falta energía, rutas y una estrategia para exportar. Tenemos un puerto a 90 kilómetros que debería reconvertirse y pensar esta zona como cerealera y productiva. Para que vengan las navieras hay que armar un bloque exportador fuerte. El potencial está, ahora hay que animarse a desarrollarlo”, concluyó.