Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en enero solo llovió un tercio del promedio histórico para el mes. En soja de 1ra ya se registran «pérdidas irreversibles» en el potencial de rendimiento. El maíz también se encuentra afectado, pero con mayor margen de espera para nuevas lluvias.

La falta de lluvias ya sumió a la mitad de la zona núcleo en estado de sequía, causando pérdidas “irreversibles” en el potencial de rinde de la soja de 1ra y condicionando fuertemente al maíz.
Según el último reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en enero solo se registraron un tercio de las precipitaciones normales para el mes, afectando las reservas hídricas de la principal región productora de granos del país.
“Mientras que en un enero normal caen entre 100 y 120 mm, según el promedio de los últimos 30 años, los acumulados promedian apenas 38 mm en región núcleo”, indicó el informe de la BCR.
Con estos acumulados, “la sequía se profundiza, con la mitad del área bajo esta condición, especialmente en la franja central de la región, y el resto, con escasez hídrica. Solo en el sur regional aún persisten algunos núcleos con condiciones regulares”, puntualizaron desde la BCR.
El principal impacto de la carencia de lluvias se registra en la soja de 1ra, que se encuentra atravesando el período más crítico en la definición de rendimiento. “La falta de agua en este momento comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde”, aseguraron desde la entidad bursátil.
Así, la ausencia de precipitaciones durante la última semana en el noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe acentuó los síntomas de estrés hídrico, y en Pergamino ya se estiman mermas de rendimiento potencial que alcanzan el 50%.
En Bigand, en el sur de Santa Fe, los técnicos de la Bolsa rosarina observaron plantas con hojas flácidas, rodeos de plantas marchitas y caída de flores; y de no registrarse lluvias en los próximos días, las pérdidas podrían ubicarse en torno al 15 y 20% del rendimiento promedio.
En Marcos Juárez, en Córdoba, pese a haber recibido algunos milímetros en la última semana, en sectores de lotes más bajos se observan plantas muertas; también hay freno en el crecimiento, lo que implicará la pérdida de nudos y, por ende, una merma en el potencial de rinde. A este escenario se suma la aparición de plagas típicas de sequía y altas temperaturas, como arañuelas y trips, lo que obligó al inicio de tratamientos para su control.
En cuanto a la soja de 2da, todavía guarda un margen para recuperarse de darse algunas precipitaciones en los próximos días. “Si bien la demanda hídrica comienza a incrementarse, el cultivo aún conserva capacidad de recuperación ante eventuales aportes de lluvias”, marcó en informe.
Maíz
En cuanto al maíz, son 90.000 las hectáreas que están muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas en región núcleo. Aun así, un 25% se mantiene en muy buenas condiciones y un 30% en buen estado.
Los lotes en mejor estado son los del noroeste bonaerense, donde el 60% de los cuadros sigue en muy buenas condiciones. Allí, las lluvias de esta semana llegaron “justo a tiempo” para sostener el estado general de los lotes.
En cambio, en el extremo sur santafecino, prácticamente no hubo lluvias, y la mayoría de los cuadros se ven regulares, estancados y a la espera de precipitaciones para retomar su desarrollo. Desde el sudeste cordobés, aunque algunos milímetros ayudaron en los últimos días, el panorama sigue siendo crítico: el maíz tardío muestra fuerte estrés hídrico, plantas acartuchadas y alta dependencia de nuevas lluvias en los próximos días.