
La quinta edición realizada en Mar del Plata dejó señales claras para propios y entenados. Organizada, entre otros, por el biógrafo de Milei, Nicolás Márquez, puso en su lugar a quienes se han venido vendiendo como el «mileísmo» en Mar del Plata.
Fue el propio Márquez quien, en una entrevista emitida por la FM 99.9, afirmó que la condición de disertante de Guillermo Montenegro era un reconocimiento al predicamento que éste sostuvo durante la elección provincial, la cual apuntaló el triunfo a nivel nacional en 2025.
Si bien medios locales han practicado activamente una especie de amnesia selectiva al respecto, los hechos que afectaron a Sebastián Pareja tuvieron consecuencias: tanto lo sucedido en el acto mismo, como en la recorrida se hizo en caravana por la ciudad, demuestra a las claras que, cuando menos en el territorio de General Pueyrredon, los vinculados a Pareja no gozan de una buena salud política.
Y es que en el mentado recorrido caravanero y libertario, no sólo no estuvo presente Alejandro Carrancio, sino que la subieron a la diputada nacional Juliana Santillán quien, por cierto, le puso el pecho a la situación. Lo que se suponía que sería una vuelta de tuerca para darle algún vuelo político al intendente sustituto, incluyendo visita —y, por lo tanto foto— con el ministro del Interior, Diego Santilli, terminó gestando apenas dos fotos, pero con Guillermo Montenegro, y en el Hermitage, las cuales fueron expuestas a través de la red social X.
La media local puede ocultar algunas cosas de la vista de todos, pero hasta ahí: no sólo aquellos interesados en política advirtieron que, quien aspiraba a todo, una vez más, no obtuvo nada de nada. Hasta el vecino del común señaló en redes el papelón que supuso la ausencia tanto del intendente sustituto como de Carrancio, lo que es por cierto ya una lectura política obligada.
En su entrevista en la FM 99.9, Nicolás Márquez dijo al respecto de Montenegro: «Es la figura política más representativa de Mar del Plata, fue clave en el triunfo de La Libertad Avanza y ganó con claridad en septiembre y octubre. Era un acto de justicia que tuviera un lugar como orador».
No sólo eso: lo cuidaron amorosamente. No hubo abucheos, y se le hizo una entrevista en medio de la propia tropa donde sólo hubo preguntas convenientes. A un costado, lejos del escenario, el intendente sustituto decía de sí que estaba allí como un ciudadano más. Triste.
Los hechos expuestos son una obra menor de una escenificación que, obvio es, no se compadece con lo que el vecino de a pie advierte y sufre: inseguridad, una suciedad rampante, falta de cobertura de servicios y a diario un intento de manipulación de la realidad en redes que ya no enoja, sino que apenas provoca una risotada triste.
Ante nosotros, los auténticos ciudadanos de a pie, los interrogantes de cómo seguirá la política de la ciudad configuran un problema cada día más complejo e incierto.
