Cantadísimo

Que la concesión del Estadio Minella, el Polideportivo y el Parque de los Deportes iba a terminar eventualmente en un escándalo, era algo que se veía venir a la legua.

Lo avisamos. Era muy claro y obvio: todo el proceso que llevó a la concesión por treinta años, con opción a diez años más, del Estadio Minella, el Polideportivo y el Parque de los Deportes era demasiado turbio, apurado y llevado de los pelos. Incluso avisamos que Grupo Revee, una de las accionistas detrás de Minella Stadium SA, estaba fuertemente cuestionada por una empresa auditora internacional, que dudaba de su capacidad para seguir operando. Ahora, la justicia cita a declarar a dos funcionarios municipales para que den explicaciones al respecto de esta polémica concesión.

El escándalo de la AFA

Que el escándalo judicial que hoy envuelve a los principales dirigentes de la AFA emana directamente de la disputa entre, o bien mantener a los clubes de fútbol como asociaciones civiles sin fines de lucro, o bien convertirlos en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), es algo evidente hasta para los más distraídos. Dicho esto, que haya una motivación política detrás de estas acciones, no minimiza para nada la gravedad de los hechos investigados.

Cuenta la leyenda que la primera pieza del dominó fue un tweet de Carlos Tevez publicado el 5 de marzo de 2024, dirigido a Pablo Toviggino: «Me parece q tantas idas y vuelta a pilar te están haciendo perder un poquito Toviggino.A parte de la colección de autos antiguos e importados que acumulas en pilar, también enterrar los bolsos que trajiste de Qatar y de los amistosos en China, memoria ali baba».

Este tweet fue aportado como prueba en la denuncia penal que la Coalición Cívica elevó ante la Procelac y la Cámara Federal de Casación, en donde también figuraba un entramado de prestanombres y sociedades vinculadas a la compra de una lujosa mansión en Pilar que se atribuye al tesorero de la AFA.

Por otro lado, está en marcha otra investigación que busca determinar el destino de cientos de millones de dólares que la AFA cobró en el exterior a través de, entre otras, TourProdEnter LLC, la empresa que encabezan el marplatense Javier Faroni y su mujer, Érica Gillette, y cuyo contrato estipula que, por los servicios prestados, a esta empresa le corresponde el 30% de los fondos administrados, lo cual es una cifra elevadísima para contratos de este tipo.

TourProdEnter LLC es sólo una de las múltiples empresas con las que la AFA firmó contratos en términos similares. La diferencia, es que varias de las otras firmas parecieran no existir, o estar a nombre de personas cuya ocupación y nivel socioeconómico poco tiene que ver con la administración de contratos multimillonarios: se trata de monotributistas, jubilados, o personas desempleadas, que claramente funcionan como testaferros.

Finalmente, está Sur Finanzas, una empresa que está siendo investigada por lavado de dinero con un vínculo muy fuerte, tanto con la AFA, como con diversos clubes de fútbol a los que ha esponsoreado o prestado dinero.

Y ahí es donde esta historia se vuelve local, porque Sur Finanzas es el nexo con la AFA que fue requerido en el pliego de licitación elaborado por el municipio para la licitación del Estadio Minella, del Polideportivo y del Parque de los Deportes.

Cuarenta años no es nada

Este medio no fue el único que dio una voz de alarma en su momento, cuando se estaba cocinando la concesión de estos espacios públicos. Entre otros, el concejal Taccone cuestionó la falta de transparencia y el plazo por el cual se cedían los espacios. Como bien señala el concejal, pueden «pasar diez administraciones» antes de que se caiga esta polémica concesión.

A principios de mayo del año pasado, publicábamos en este medio el párrafo final del informe de Price Waterhouse Coppers, una empresa auditora internacional, que decía sobre el Grupo Revee —uno de los dos accionistas detrás de Minella Stadium SA—:«Incertidumbre relevante relacionada con la continuidad operativa. Llamamos la atención sobre la nota 1 de los estados financieros, que describe que la Compañía ha determinado una pérdida en sus operaciones y se encuentra en una fase pre operativa al final del ejercicio del 31 de diciembre de 2024. Esta situación, entre otras descrita en la nota 1, indica la existencia de incertidumbres pertinentes que pueden suscitar importantes dudas sobre su continuidad operacional».

Para decirlo en criollo: lo que esta prestigiosa auditora internacional le estaba diciendo a los accionistas del Grupo Revee, era que dudaba que la empresa pudiera seguir operando, dado su estado financiero.

En una clara respuesta a este cuestionamiento, el Ladrey News publicó unos días más tarde lo que no puede ser interpretado de otra manera como una publinota disfrazada de entrevista a Rafael Trevisán, el presidente de Minella Stadium SA, en donde, entre otras cosas, éste decía: «Lo primero será concentrarnos en la remodelación del estadio». Pero, tal como señaló Taccone esta semana, al día de hoy: «De acuerdo a la información pública y a lo que se puede ver hasta ahora, tenemos: un alambrado, un allanamiento, dos citaciones judiciales para prestar declaración testimonial en una causa penal, ninguna obra». También denuncia el concejal que, en incumplimiento de lo que determina una ordenanza vigente, ahora los clubes de la ciudad deben pagar por el uso de los espacios que fueron cedidos para su explotación a Minella Stadium SA. Bueno, tal como saben bien los taxistas y remiseros de esta ciudad, la aplicación de las ordenanzas vigentes no es para nada una prioridad de la actual administración.

Las dos citaciones judiciales a las que se refiere Taccone, son las que emanan del Juzgado Federal Criminal y Correccional N°2 de Lomas de Zamora, que llamó a declaración testimonial a Mauro Martinelli, secretario de Legal, Técnica y Hacienda de Mar del Plata, y a Sebastián D’andrea, el presidente del EMDER. Ambos funcionarios fueron nombrados durante la gestión del intendente Guillermo Montenegro y continúan en funciones en el interinato de Agustín Neme.

Este es —por ahora— el último capítulo de la triste historia del mismo estadio que, allá por la década de 1990, perdió la posibilidad de tener un estadio techado con tecnología de punta —para aquellos años— debido a la estulticia de Florencio Ladrey Iglesias, quien lo impidió, y a la cobardía de la dirigencia del momento, que lo avaló.

Viendo cómo las prácticas de la política, los negociados, las licitaciones a medida y la corrupción siguen operando de la misma exacta manera, quizás se entiende por qué para estos tipos pareciera que cuarenta años no son nada.