
Un conjunto de temas entre tóxicos y baladíes es lo que ocupa estas últimas semanas la plana digital de los medios del país que marcan agenda: del destino del sable corbo de San Martín a los cambios de criterio en la metodología del INDEC y la modificación de la edad de imputabilidad en el Código Penal.
Mientras tanto, hay un mundo de oportunidades en desarrollo en el país al que los medios digitales denominados «nacionales» —pero, que esencialmente, son metropolitanos— no ven. O ven, pero no quieren exponer ante sus audiencias. Por caso, el boom de la energía en sus variantes petrolera, gasífera y eólica.
En estos días, más de dos millones de barriles de petróleo salen con destino al mercado de Estados Unidos en una secuencia de tres partidas de mega petroleros en muy pocos días desde puerto Rosales. 300 mil toneladas de petróleo no convencional. Las operaciones consolidan a este puerto de la provincia de Buenos Aires como un gran jugador en el mercado petrolero.
En este contexto, y con el renacer de la opción nuclear como instrumento de generación de energía limpia, se firmó un Memorándum de Entendimiento entre Tandanor y la empresa argentina de tecnología nuclear Nuclearis, con el objetivo de iniciar un trabajo técnico orientado a evaluar la viabilidad de aplicar microreactores nucleares (SMR) en propulsión naval y en generación de energía para infraestructura portuaria. Argentina presenta una condición poco frecuente a nivel global: cuenta con una trayectoria reconocida en desarrollo nuclear y, al mismo tiempo, con una industria naval con capacidad técnica e industrial para adaptarse a nuevos paradigmas tecnológicos. Esta articulación posiciona al país en un lugar de ventaja para desarrollar conocimiento aplicado a la innovación energética en el ámbito marítimo y portuario.
En eólica, Argentina está logrando un salto enorme en esta industria renovable impactando directamente en la cobertura de la demanda nacional: entre enero y junio de este año, la energía verde cubrió casi el 18% de las necesidades de energía del país en 2025. Vale recordar que el sector cuenta con prioridad de despacho por sobre el resto de las tecnologías. Todo esto redunda en un constante achicamiento del valor neto promedio del valor de gigawatio y en la consecuente reducción en invierno de importación de GNC.
La inversión en energía eólica en Argentina para 2026 experimenta un fuerte impulso, con proyecciones que superan los USD 4.500 millones en nueva capacidad renovable, destacando el uso del régimen RIGI para financiar grandes parques como el Proyecto Eólico Olavarría (USD 255 millones). Empresas líderes como Genneia, Tenaris y AES, junto con el Mercado a Término (MATER), impulsan la expansión para alcanzar nuevas metas de des carbonización.
El círculo virtuoso de inversión y baja de costos es una variable enorme que debe valorarse como un dato alentador del desarrollo y oportunidades para la nación.