Mónica, madre del joven asesinado en el mismo bar de Río de Janeiro donde se dio el incidente con Agostina Páez, recordó el ataque ocurrido en Ipanema y cuestionó la falta de avances judiciales y de protección para los argentinos. También denunció burlas recibidas en redes sociales tras el crimen.

A casi nueve años del asesinato de Matías Carena en Río de Janeiro, su madre Mónica volvió a relatar el hecho y expuso la ausencia de respuestas judiciales, además de advertir sobre situaciones de violencia que —según señaló— continúan repitiéndose en el mismo lugar: el mismo bar de Río de Janeiro donde se dio el cruce con Agostina Páez que tiene a la argentina detenida con tobillera electrónica.
“Él estaba de vacaciones en Ipanema y con unos amigos. La última noche decidieron ir a ese bar y cuando van a pagar tuvieron problemas con la cuenta”, explicó en la 99.9. Según reconstruyó, al salir del local “había gente del bar que los empieza a insultar o decirles cosas y a buscarlos para pelear, como si los hubieran emboscado”.
El ataque fue directo y brutal. “Lo noquearon de una piña, golpea con la nuca en un escalón y después le siguen pegando en el piso”, relató, al tiempo que aclaró que nunca pudo ver las imágenes del hecho por el impacto emocional que le generan.
Sobre el contexto previo, indicó que recibió información de que “primero tuvieron problemas con la cuenta, lo arreglaron adentro, pero después a la salida parecía que por el hecho de ser argentinos era para insultarlos o agredirlos”. En ese sentido, cuestionó el modo en que se analizan estos episodios: “No hacen hincapié en los gestos que hacen los brasileros que están en la puerta, que son los que buscan pelea”.
Respecto de la investigación judicial, Mónica señaló que la información fue escasa y se interrumpió con el tiempo. “Supe que habían imputado a cuatro y que encarcelaron a uno que se había escapado a Europa, pero después no supimos más nada”, sostuvo. Incluso, indicó que la abogada contratada en Brasil “no contestó más mensajes ni nos llamó para decir cómo seguía todo”, lo que dejó a la familia sin posibilidades de seguimiento desde Argentina.
El dolor se profundizó con nuevas situaciones de hostigamiento. “Seguimos recibiendo por Instagram mensajes de perfiles falsos con burlas, diciendo ‘lo matamos a Matías’, en portugués o portuñol”, denunció. Según expresó, esos mensajes llegaron tanto a ella como a sus hijas y “tampoco hay leyes o algo que se pueda hacer al respecto, sobre el dolor y encima las burlas”.
Mónica también remarcó que el lugar donde ocurrió el crimen continúa funcionando. “El 26 de marzo se van a cumplir nueve años y el bar sigue abierto, con muchas denuncias y opiniones malas, y nadie hace nada”, afirmó.
Pese a todo, destacó el acompañamiento recibido por parte de ciudadanos brasileños. “Mucha gente de Brasil nos dio el pésame y decía que no eran todos así”, señaló, aunque advirtió que existiría un vínculo de los agresores con un entorno musical conocido en ese país.
El testimonio vuelve a poner en foco la vulnerabilidad de turistas argentinos en el exterior y la persistente demanda de justicia de una familia que, casi una década después, continúa sin respuestas.