Gustavo Nigohosian: “El uso de casinos para mover grandes sumas es una de las banderas rojas clásicas del lavado de dinero”

El contador y especialista en fraude Gustavo Nigohosian analizó los mecanismos financieros detrás de los viajes de jugadores a Las Vegas, advirtió sobre inconsistencias económicas en esos esquemas y explicó cómo operan los sistemas internacionales de control antilavado.

El contador, experto antifraude y anticorrupción, auditor interno certificado y examinador de fraude certificado en Estados Unidos, Gustavo Nigohosian, analizó el caso que involucra a operadores de juego que trasladan grupos de apostadores a Las Vegas y señaló que ese tipo de operatorias suele encender alertas dentro de los sistemas internacionales de prevención del lavado de dinero.

Según explicó en la 99.9, el lavado implica “darle apariencia legal a una fuente ilegal”, que puede provenir tanto de delitos graves como el narcotráfico o la explotación infantil, como de dinero no declarado por evasión fiscal. En ese marco, indicó que el uso de casinos figura entre los focos de riesgo identificados en Argentina junto con operaciones inmobiliarias, transferencias bancarias irregulares y movimientos vinculados al fútbol profesional. “Es una bandera roja que se utilice un casino para lavar dinero”, afirmó.

Al referirse a los viajes financiados y a los créditos otorgados a jugadores para apostar, sostuvo que la clave está en analizar si la “realidad económica cierra”. Señaló que cuando una persona recibe dinero para jugar sin asumir pérdidas reales, aparecen interrogantes sobre quién cubre esos montos y cuál es el origen de los fondos. “En algún punto va a surgir de dónde viene la plata, porque alguien la pone”, remarcó, y subrayó la ausencia de contratos o documentación que justifique ese flujo de efectivo.

Nigohosian también explicó que los casinos son sujetos obligados ante los organismos de control antilavado y deben realizar debida diligencia sobre el origen de los fondos y las operaciones sospechosas. Sin embargo, aclaró que esa responsabilidad no recae únicamente en las instituciones financieras, sino también en las personas que participan de esquemas económicamente inconsistentes. Comparó esa situación con las llamadas “cuentas mulas” o con prácticas utilizadas en el narcotráfico, donde se ofrecen beneficios económicos a cambio de intervenir en maniobras de origen dudoso.

En cuanto al funcionamiento de la justicia estadounidense, consideró que no se trata de un sistema liviano, sino que muchas veces aplica acuerdos de colaboración para escalar en las investigaciones y detectar estructuras superiores. “Si la justicia entiende que sos solo un eslabón y colaborás, podés tener un trato preferencial”, explicó, al describir mecanismos de cooperación que también se expanden en América Latina.

Finalmente, vinculó estos análisis con el funcionamiento institucional del fútbol y advirtió que ciertos esquemas administrativos pueden presentar características compatibles con maniobras de blanqueo si existiera un delito precedente. En ese sentido, insistió en que el punto central siempre es el mismo: determinar el origen real del dinero que luego busca incorporarse al sistema formal.