Hernán Robortella: “Los robos ocurren porque hay un mercado donde esas bicicletas se venden y no se recuperan”

Hernán Robortella, ciclista y organizador de la marcha por seguridad en Mar del Plata, advirtió sobre el aumento de hechos violentos contra deportistas, la falta de respuestas oficiales y la carencia de recursos en las fuerzas policiales.

En medio de una creciente preocupación por los reiterados robos a ciclistas en distintos sectores de Mar del Plata, Hernán Robortella, integrante de la comunidad ciclista local y uno de los organizadores de la reciente movilización frente al municipio, aseguró que la situación responde a una problemática estructural vinculada a la existencia de un mercado ilegal de bicicletas y a la falta de recursos para la prevención del delito.

La manifestación se desarrolló desde la zona del Polideportivo hasta la Municipalidad en reclamo por mayor seguridad, pero según indicó el propio Robortella, no hubo contacto ni respuesta por parte de las autoridades. “Marchamos en reclamo por la reiterada ola de robos que estamos sufriendo. No hubo ninguna respuesta, nadie se acercó, pero quisimos hacer valer nuestro descontento”, señaló en la 99.9.

El ciclista explicó que los hechos delictivos no se concentran en un único punto de la ciudad, aunque mencionó como zonas críticas la rotonda del hipódromo sobre la Ruta 226, la ciclovía que conecta con Santa Clara y el sector de Punta Mogotes, donde recientemente se registró un asalto violento bajo la modalidad motochorro. En ese contexto, remarcó que el crimen que derivó en la muerte del bicicletero Oscar Oronó fue el detonante para comenzar a organizar acciones colectivas. “Fue la gota que rebalsó el vaso”, afirmó.

Para Robortella, la reiteración de los robos evidencia la existencia de un circuito de comercialización clandestina. “Está ocurriendo porque hay mercado, las bicis no se vuelven a recuperar. Salvo casos muy puntuales, como el de Carolina Pérez, en otros no aparecen, así que el mercado existe”, sostuvo, aunque admitió que se desconoce el destino final de esos rodados.

También expresó indignación por situaciones que, a su entender, reflejan fallas en la respuesta institucional, como la aparición de una bicicleta robada abandonada frente a una comisaría. “Si sabemos quiénes son, ¿por qué no vamos y los agarramos?”, cuestionó, aunque aclaró que el problema no radica únicamente en el accionar policial sino en la falta de herramientas y recursos. En ese sentido, recordó que tiempo atrás se había prometido un patrullero fijo en la rotonda del hipódromo, pero el móvil fue retirado al poco tiempo. “Lo llevaron de tiro porque no funcionaba y duró apenas un mes”, relató.

Finalmente, lamentó la escasa participación de la propia comunidad ciclista en la movilización y advirtió que esa debilidad social termina restando fuerza a los reclamos. “Cuando somos pocos, del otro lado dicen que éramos cuatro locos. Y cuando más seamos, mejor para todos”, concluyó, al insistir en la necesidad de sostener la visibilización pública del problema para exigir respuestas concretas.