El economista Eduardo Jacobs analizó en la 99.9 el superávit comercial, la inversión y la discusión por el atraso cambiario. Cuestionó a los sectores que “juegan a la devaluación” y aseguró que el país atraviesa una transformación estructural que muchos no quieren ver.

El economista Eduardo Jacobs sostuvo que los datos recientes del sector externo y de inversión desmienten el discurso del “atraso cambiario” y apuntó contra lo que definió como “el club del dólar”, integrado por sectores que históricamente apostaron a la devaluación.
“Esto se viene dando desde el 24. Esta discusión del club del dólar, el club del carancho, son básicamente quienes acumularon 250 mil millones de dólares en los últimos años. No somos ni vos ni yo, digamos. Empresarios que decidieron que lo que salía de la empresa era mejor guardarlo hasta que venga la próxima devaluación y jugar a la devaluación permanentemente”, afirmó en diálogo con la 99.9.
Para Jacobs, la insistencia en hablar de atraso cambiario responde a esa lógica especulativa. “Toda la discusión y el empeño que se le pone al atraso cambiario permanentemente tiene que ver con eso. Pero como lo ha repetido Caputo muchas veces, este año que estamos en récord de exportaciones, ni hablan de atraso cambiario”.
El economista destacó el comportamiento del sector externo y de la actividad: “Tenés un comportamiento del sector externo muy interesante. El patentamiento de motos del año aumentó 33% interanual. Es mucho lo que está haciendo la Argentina”.
Además, subrayó un dato que considera central: “El dato que menos se mira es el de inversión. 20% del PBI se está invirtiendo hoy en la Argentina, con datos de FIEL. Eso son 120 mil millones de dólares. Y la inversión en equipos es la mayor en 20 años. Es una Argentina que funciona y que está recibiendo estas nuevas reglas de mercado”.
En ese sentido, cuestionó el enfoque de parte del periodismo y la dirigencia: “La comunicación está impregnada de un modelo viejo en la cabeza. Mucho más grave que el sobre es la cabeza de la gente que está confundida con eso”.
Al analizar el caso de FATE, lo utilizó como ejemplo de lo que ocurre cuando una empresa no se moderniza ni se integra al mundo. “Fate tenía capacidad de producción de 5 millones de neumáticos por año y estaba utilizando 1,5 porque no tenía cómo vender el resto. Su planta es vieja, no está actualizada”.
Comparó esa realidad con la de Michelin: “hoy tiene 200 millones de neumáticos al año, plantas en 18 países y 69 plantas en total con 112 mil empleados. Fate tenía 920 empleados después de estar trabajando desde 1970. Una empresa para sostenerse en un capitalismo que funciona tiene que crecer, invertir, modernizarse e ir a los mercados externos”.
También rechazó la crítica constante a las importaciones: “Siguen hablando de las importaciones. Pero hacemos 300 mil autos por año y se venden 600 mil en la Argentina. Más de la mitad son importados de Brasil. Ahora se están especializando en SUV y camionetas porque están entrando en la modernización. El capitalismo es global y la Argentina también va a ser global”.
Sobre el impacto en el empleo, fue categórico: “No digamos tonteras de que la Argentina no va a generar empleo. El cobre genera un millón de puestos de trabajo en Chile. Perú exporta 25 mil millones de dólares de cobre. Cuando nosotros exportemos esa cifra, vamos a ver cuánto empleo se genera. Nuestra capacidad de generar empleo va a ser enorme”.
Y agregó: “¿De qué va a trabajar la gente? preguntan algunos. ¿Por qué tenés que saber de qué va a trabajar la gente? Mirá otros países que han crecido, mirá Australia, Chile, Perú. Hacé un modelo de simulación”.
Jacobs también cuestionó el enfoque sobre los cierres y ajustes empresariales: “Los tipos están con el revólver, con el dedo en el gatillo todo el día, porque ya no saben cómo hacer. Pero si los precios de los electrodomésticos bajaron 40% este año, ¿quién se benefició? 47 millones de argentinos. De eso no hablamos”.
En cuanto a la movilidad laboral y el cambio estructural, consideró inevitable que las personas se desplacen hacia donde haya trabajo. “Han decretado que no va a ocurrir nunca que la gente se mueva. ¿Cómo no va a ocurrir? La gente va a ir hasta el trabajo. Si nuestros abuelos se cruzaron los océanos para venir acá a trabajar, claro que va a ocurrir”.
Finalmente, advirtió que el verdadero ajuste pendiente está en el Estado provincial y municipal. “Tenés 3.300.000 personas que viven del Estado nacional, provincial y municipal. De las provincias viven 2.200.000. En la provincia de Buenos Aires hay 400.000 empleados municipales. Y en ese sector el ajuste no comenzó. Han seguido aumentando de manera fabulosa los gastos municipales”.
En ese marco, cuestionó la tasa vial sobre combustibles: “La tasa de combustible es ilegal por donde la mires. Se cobra por un servicio que teóricamente te da el municipio. ¿Qué servicio te da cuando te venden un litro de combustible? No existe eso. Teóricamente es para reparar calles, pero si se usa para pagar sueldos es claramente ilegal”.
Para Jacobs, la transformación económica está en marcha, aunque parte de la dirigencia y del debate público sigan anclados en esquemas del pasado: “Cuando cada uno haga lo que tiene que hacer, las cosas van a ir mejorando, sin duda”.