El especialista en seguridad y contraterrorismo advirtió en la 99.9 que la caída de líderes narcos no resuelve el problema estructural, denunció complicidad política y judicial, y aseguró que “el 65% de la planificación criminal es intracarcelaria”.

El especialista en seguridad y contraterrorismo Daniel Adler analizó en la 99.9 el impacto del narcotráfico en la región y la situación local en Argentina, tras los violentos episodios registrados en México alrededor del Cártel Jalisco Nueva Generación y su líder, conocido como “El Mencho”.
Para Adler, el poder de las organizaciones narco es “relativo” y no puede entenderse sin la complicidad estatal: “Las organizaciones narcocriminales nunca jamás podrían proliferar y formarse a estos niveles si no es que hay complicidad gubernamental, política, policial, municipal, judicial”.
En ese sentido, sostuvo que figuras como el Mencho “no existen en el vacío”, sino que son producto de entramados de corrupción: “A ese monstruo lo hicieron crecer, lo elevaron y de un hondazo también lo bajaron”. Sin embargo, advirtió que la eliminación de un jefe no modifica el fenómeno: “En una organización criminal no existe un líder. Nunca existe un número uno en una red, todos son el número dos y son instantáneamente reemplazables. El Mencho fue reemplazado en el mismo momento que fue capturado y que murió. El problema está lejos de resolverse”.
Adler fue crítico con la estrategia de seguridad aplicada en México en los últimos años: “Toda esta política de ‘cero balazos’ y ‘abrazos’ dio muy mal resultado. Subió muchísimo la criminalidad”. Y citó una frase del presidente salvadoreño Nayib Bukele: “Un Estado siempre va a ser más fuerte que cualquier organización criminal. Y si no lo es, es porque es cómplice del terror, es cómplice de la criminalidad, producto de la corrupción”.
Para el especialista, “la corrupción es la madre de todas las batallas, la que engendra la inseguridad”, un fenómeno que, según afirmó, atraviesa a México y a otros países de la región, incluida Argentina.
En el plano local, Adler apuntó contra la situación del sistema penitenciario. Al referirse a casos de internos con privilegios y comodidades dentro de las cárceles, fue tajante: “Da mucha bronca que se dé ese mensaje al resto de la sociedad de que estos tipos viven mejor adentro de la cárcel que afuera y pagado con nuestros impuestos”.
Aseguró además que “el 65% de la planificación criminal es intracarcelaria” y que “tres de cada cuatro reos en la provincia tiene un teléfono celular”, lo que convierte a las cárceles en “uno de los grandes ejes y focos del mal que tenemos en nuestro país”.
Como ejemplo extremo, recordó un caso ocurrido en la cárcel de Florencio Varela: “Hace un año y medio atrás, en la celda 47 y 48 eran islas de edición de contenido sexual infantil. No lo detectó la policía de la provincia de Buenos Aires, fue el Departamento de Justicia de los Estados Unidos el que puso en alerta esto y dijo exactamente dónde eran las dos celdas de edición”.
Para Adler, se trata de una situación “dramática” que revela la falta de inteligencia penitenciaria. “Una persona detenida, privada de la libertad, si hubiese buena inteligencia y buenas estrategias, se le puede extraer toda la información y no tener solo los perejiles en la cárcel. Se puede escalar hasta los niveles más altos criminales, hasta la gente que está sentada en un escritorio y hace alianza con los criminales”.
Sobre la creciente reacción social ante la inseguridad, el especialista advirtió que el deterioro del “contrato social” es cada vez más evidente. “Hay un componente social donde la gente está podrida de ser víctima y ya no cree en la justicia ni en la policía. Eso se evidencia en el 80% de cifras negras: ocho de cada diez víctimas ni siquiera pone una denuncia”.
Y alertó: “Vamos a caer en la ley de la selva. Y el que tiene la ventaja es el criminal, porque es el que tiene el arma con la bala en boca, el dedo en el gatillo, muchas veces anarcotizado y con la sangre fría para primero asesinar y después robar”.
Al describir el perfil de las nuevas bandas, fue contundente: “Estamos frente a psicópatas, maniáticos, perversos, que odian a la sociedad. Primero la lastiman, la matan, después la roban y después se jactan en redes sociales. Ese es nuestro nuevo enemigo”.
También cuestionó la falta de reacción ante pruebas públicas en redes sociales. “No hay nada más vehemente, más cierto que un video de un tipo empuñando un arma diciendo ‘lo voy a matar y voy a vender droga’. El IP es absolutamente rastreable. Entonces uno puede pensar que hay semimportismo, falta de amor a la profesión o zonas liberadas. Otra razón no existe”.
Finalmente, Adler sintetizó su preocupación en una frase que resume su diagnóstico: “Si el Estado no está presente en el territorio, el narcoestado lo va a ocupar inmediatamente”.