El ex diputado provincial cuestionó la prórroga de la tasa vial y la creación de una nueva tasa de alumbrado que se incorporará a la boleta de luz. Aseguró que el gobierno local “está desesperado por recursos”, advirtió sobre un “efecto dominó” en otros municipios y calificó al intendente como “un farsante”.

El ex diputado provincial Guillermo Castello criticó con dureza la decisión del oficialismo local de renovar la tasa vial y avanzar con la creación de una nueva tasa de alumbrado público que se cobrará a través de la factura de electricidad. En diálogo con la 99.9, sostuvo que se trata de medidas “populistas” que contradicen el discurso liberal y la política de reducción del gasto que impulsa el Gobierno nacional.
“Hoy hay dos problemas en el Concejo Deliberante. Primero, se renueva la tasa vial, que yo tengo judicializada hace dos años. La van a aplicar por otro año más. Y después están creando una tasa nueva, la de alumbrado público, que encima la van a adherir a la factura de luz”, explicó.
Castello recordó que el Ministerio de Economía de la Nación, a través de la resolución 267, ya había señalado que no correspondía incluir tasas municipales en las boletas de servicios públicos. “Se dijo que no había que cobrar cualquier tipo de tasas municipales en las facturas de gas o de luz, porque obliga a la gente a pagarla. La gente no puede dejar de pagarla porque si no te cortan el servicio. Es una práctica mañosa, medio irresponsable”, afirmó.
Para el ex legislador, el trasfondo es fiscal: “El gobierno local está desesperado por recursos, porque no gestiona bien, no administra bien. Entonces, en vez de cortar el gasto —que es lo que está haciendo el gobierno nacional, reducir el gasto público, los ñoquis, la planta política— aumenta impuestos y crea tasas nuevas”.
En ese sentido, fue categórico: “Lo de Montenegro es populismo puro desde hace seis años. ¿Qué hace el populismo? Se gasta todo ahora, lo inmediato, por sobre el largo plazo. Cuando no le quedó más plata, hace lo que hizo el kirchnerismo: empieza a crear impuestos y subalícuotas”.
Castello cuestionó especialmente la contradicción entre el discurso y los hechos. “A mí me llama mucho la atención que se ponga la camiseta violeta, que hable de libertad y no crea nada de eso. Es un farsante”, disparó.
Si bien reconoció que en la ciudad hubo medidas que facilitaron inversiones, advirtió que en materia estructural “hemos ido para atrás de una manera lamentable”. Además, alertó sobre el impacto político que estas decisiones pueden generar más allá del distrito.
“¿Qué le queda a un intendente del conurbano que ve que un intendente que se pinta de violeta está creando impuestos nuevos? Va a producir un efecto dominó enorme. Si Montenegro crea impuestos, el intendente peronista va a crear impuestos a rolete”, sostuvo.
También planteó un problema de representación política: “La gente está harta, no le cree a nadie. Vota a alguien pensando que va a hacer determinada cosa y después termina haciendo otra. Hay una defraudación de la voluntad popular. Está traicionando a los votantes y también al gobierno nacional, que va por otro camino completamente distinto”.
En esa línea, remarcó que la administración nacional “está haciendo un esfuerzo para reducir el gasto público y después poder bajar impuestos”, mientras que a nivel local “es un viva la pepa, está en otra sintonía”.
Las declaraciones de Castello se dan en el marco del debate por la renovación de la tasa vial y la creación de un nuevo tributo municipal, en un contexto de fuerte discusión sobre la presión fiscal y la coherencia entre el discurso de austeridad y las decisiones concretas de gestión.