“Las mujeres en Irán no somos sujeto de derecho: somos propiedad de nuestro tutor varón”

La activista iraní Nilufar Saberi, que reside en España, habló en la radio 99.9 sobre la situación de las mujeres bajo el régimen teocrático de Irán. Denunció un sistema de “apartheid por razón de sexo”, relató la resistencia que sostienen desde hace décadas y pidió mayor compromiso internacional frente a las violaciones de derechos humanos.

La activista iraní Nilufar Saberi advirtió sobre la grave situación que atraviesan las mujeres en su país y denunció que viven bajo un sistema legal que las considera inferiores a los hombres. En diálogo con la 99.9, explicó que en Irán existe un “apartheid por razón de sexo” basado en una ideología política que utiliza la religión para justificar la discriminación.

“Yo nunca he denunciado ninguna religión. Lo que denuncio es la situación de la mujer en Irán o en Afganistán, en países donde las leyes están basadas en apartheid por razón de sexo”, afirmó.

Saberi precisó que esto implica que las mujeres quedan sometidas a normas diferentes desde el momento mismo de su nacimiento. “Si yo nazco mujer, sobre mí pesan unas leyes diferentes, discriminatorias y violentas que si nazco varón”, señaló.

Según explicó, este sistema se sustenta en una interpretación extremista del islam que utiliza la religión como instrumento político. “Este apartheid viene fundamentado por los que aplican una ideología política que utiliza la religión, una ideología misógina, fundamentalista, totalitaria, islamista”, indicó.

En ese sentido, aclaró que no se trata de una crítica a los musulmanes en general. “Cuando decimos islamista nos estamos refiriendo al extremismo, a la ideología integrista, para diferenciarlo de casi dos mil millones de musulmanes que hay en el mundo y que afortunadamente no todos, ni muchísimo menos, son integristas”, explicó.

En los países donde gobierna esta ideología, las mujeres pierden su condición de ciudadanas plenas. “Allí las mujeres no tenemos identidad como seres humanos íntegros e independientes, no somos sujeto de derecho, somos propiedad de nuestro tutor varón”, sostuvo.

Para Saberi, esta situación resulta inadmisible en el siglo XXI. “El mundo entero tendría que ponerse en pie para parar este absurdo, esta barbaridad y este sinsentido”, afirmó.

La activista recordó que la lucha de las mujeres iraníes lleva décadas. “Las iraníes llevamos luchando desde el 8 de marzo de 1979 hasta la fecha”, señaló.

A lo largo de ese tiempo, explicó, la represión ha sido constante y brutal. “Sí que nos han asesinado, pero como chinches, por todos los medios”, expresó. Sin embargo, destacó que la resistencia continúa. “Pero hemos resistido. Seguimos. Matan a una, la reemplazamos con mil y seguimos luchando”, remarcó.

Saberi subrayó que las mujeres iraníes no están dispuestas a resignarse. “Bajo ningún concepto vamos a consentir que nos condenen a ser enterradas en vida”, afirmó.

Por eso reclamó un compromiso más firme de la comunidad internacional. “Necesitamos el apoyo internacional hacia nuestra lucha”, indicó.

A su entender, el problema central es que el sistema político vigente en Irán no admite reformas. “Es absolutamente imposible que esta ideología fundamentalista se reforme. A lo mejor dentro de 500 años, pero es que ya son 50 años dando vidas”, señaló.

Durante este tiempo, explicó, las mujeres han sufrido persecuciones sistemáticas. “Somos torturadas, violadas, todas las vejaciones y horrores que se les puedan ocurrir han pasado por nosotras”, denunció.

Por ese motivo, sostuvo que el único camino es un cambio profundo del sistema político. “Necesitamos derrocar al gobierno teocrático islamista ocupante en Irán, porque no hay forma de reformarlo”, afirmó.

En ese marco, también cuestionó la falta de posicionamientos firmes desde ciertos sectores internacionales. “Que nadie, absolutamente nadie, se jacte de ser feminista si se pone de lado ante la situación de la mujer en Irán y la mujer en Afganistán”, advirtió.

Saberi recordó además que antes de la revolución islamista Irán era un país con importantes avances en materia de derechos. “El Irán de antes de la llegada al poder de los islamistas era un país muy puntero a todos los niveles”, señaló. En particular, destacó los logros alcanzados por las mujeres durante ese período. “Las mujeres iraníes no teníamos limitación legal en nuestro desarrollo académico, profesional o cultural. Éramos sujetos de derecho”, explicó.

Incluso, mencionó que ocupaban cargos relevantes en distintas áreas del Estado y la sociedad. “Teníamos magistradas, presidentas de tribunal, embajadoras, parlamentarias, ministras, especialistas en todas las profesiones”, recordó. También destacó que existían derechos que en muchos países aún eran debatidos. “Hasta derecho al aborto teníamos antes de la llegada de los islamistas”, indicó.

Sin embargo, con la instauración del régimen teocrático esos avances desaparecieron. “Cuando llegan los islamistas al poder nos vacían de toda identidad como ser humano y nos quitan todos los derechos que habíamos conseguido”, afirmó.

Saberi añadió que el único derecho que se mantuvo fue el voto, aunque lo consideró simbólico dentro de un sistema político cerrado. “Nos dejaron el derecho al voto, pero ya me diréis para qué sirve en una teocracia islamista”, cuestionó.

Ante este escenario, las mujeres iraníes desarrollaron distintas estrategias para intentar mejorar su situación sin exponerse a represalias extremas. “Nos inventamos el feminismo islámico hacia 1990 para poder mejorar algo los derechos de la mujer sin que nos ejecuten”, explicó.

Sin embargo, reconoció que esa estrategia tenía límites muy claros. “El feminismo islámico es absolutamente inviable”, afirmó.

Para la activista, el feminismo no admite interpretaciones condicionadas por ideologías religiosas o políticas. “El feminismo, al igual que la Declaración de los Derechos Humanos, es único y universal para todas las mujeres del mundo”, concluyó.