La argentina Albertina Piterbarg, colaboradora de UNESCO que pasó seis meses en Ucrania, analizó en la radio 99.9 el conflicto a cuatro años de la invasión rusa. Advirtió sobre la desinformación que rodea la guerra, describió el impacto social en la población ucraniana y sostuvo que la ofensiva rusa responde a “una ambición imperialista” más que a razones defensivas.

La investigadora argentina y colaboradora de UNESCO Albertina Piterbarg analizó en la 99.9 el escenario internacional a cuatro años del inicio de la guerra en Ucrania y advirtió sobre las interpretaciones que, a su entender, distorsionan el conflicto. Tras haber pasado seis meses en el país europeo, aseguró que la ofensiva rusa responde a un proyecto geopolítico más amplio y no a una reacción frente a la expansión de la OTAN.
“Si vamos a esa hipótesis de que la motivación de Putin era la OTAN, esa es la justificación. La motivación de Putin es querer reconstruir el imperio del zar y retomar territorios que él considera que son legítimamente del imperio ruso”, afirmó. En ese sentido, agregó: “Tiene una ambición imperialista, no tiene una ambición económica porque es increíblemente billonario, está mucho más allá de eso”.
Piterbarg señaló que existe un fenómeno de desinformación que atraviesa distintos sectores ideológicos y que termina relativizando lo que ocurre en Ucrania. “Está toda esta teoría de que Putin en realidad está luchando contra el imperialismo, y son lecturas tan absurdas, pero son parte de una mítica del progresismo”, explicó. Según relató, incluso personas cercanas a ella reaccionaron con sorpresa al leer su análisis del conflicto: “Gente muy progresista a la que le pasé mi artículo se ha quedado como pasmada. Una amiga me dijo que tenía el tema totalmente desdibujado en su cabeza”.
Ese fenómeno se alimenta de simplificaciones ideológicas. “Hay una fijación con el tema de Gaza y con estos pilares del progresismo donde hay buenos y malos: los malos son los americanos y los israelíes, y los buenos son otros. Y ahí se terminó todo”, señaló.
Además, explicó que la narrativa impulsada por Rusia logra interpelar tanto a sectores de izquierda como a grupos de ultraderecha. “Por un lado ha logrado instalar esta idea en sectores progresistas, y por otro lado también se ha ganado a la ultraderecha con la narrativa de que Putin defiende a la familia frente al wokismo”, indicó.
A partir de su experiencia directa en Ucrania, Piterbarg describió el impacto humano de la guerra y las consecuencias psicológicas que genera vivir en un país en conflicto permanente. “La gente no está bien. Yo estuve seis meses y después sentí el estrés postraumático. Imaginate vivir tres años en esa situación”, afirmó.
Según relató, el desgaste emocional atraviesa a toda la sociedad: “Tenés desplazados, exiliados, gente con la pareja o el padre en el frente. Una de las chicas con las que yo trabajaba tenía al marido, que era profesor de arte, combatiendo en Pokrovsk. Son situaciones tan terribles que cuesta imaginarlas”.
También advirtió que existe poca visibilidad internacional sobre lo que ocurre en los territorios ocupados por Rusia. “Lo que pasa en los territorios ocupados es monstruoso. En lugares como Mariupol, Crimea o el Donbás son situaciones terribles y no hay prácticamente visibilidad de lo que significa vivir bajo esa ocupación”, aseguró.
En ese contexto, sostuvo que la resistencia ucraniana responde al temor concreto de lo que implicaría una expansión rusa. “Los ucranianos saben que si esas tropas llegan a Kiev, lo que ocurre en los territorios ocupados se va a repetir. Por eso van a defender hasta lo que puedan”, afirmó.
Piterbarg remarcó que el costo humano y económico de la guerra es enorme, pero insistió en que la población percibe el conflicto como una cuestión existencial. “Esta gente está desesperada defendiéndose. No es que no levantan la bandera blanca porque no quieren que termine la guerra. Saben lo que significaría que entren las tropas de Putin”, indicó.
Finalmente, planteó que el conflicto iniciado en 2022 debe entenderse como parte de un escenario internacional más amplio. “Todo el mundo ahora habla de que la Tercera Guerra Mundial va a empezar ahora, pero yo creo que ya empezó desde 2022”, concluyó.