Irán: el tiempo final de un régimen que anticipa un cambio global inédito

Es altamente probable que, la gloria que Donald Trump se propuso buscar en sus segundo mandato, le llegue por otros medios exactamente opuestos a los que, él supuso, le harían acreedor de un premio Nobel.

A medida que avanza el conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán, la inminente demolición del brutal régimen de los ayatolas abre una posibilidad concreta de desarmar por fin, luego de más de un siglo, las brutales consecuencias del acuerdo Sykes-Picot, que fue firmado secretamente en 1916 durante la Primera Guerra Mundial, uno de los documentos más influyentes y controvertidos de la historia moderna de Oriente Medio.

El acuerdo trazó una línea diagonal (conocida como la línea «de Acre a Kirkuk») que dividió la región en una Zona Francesa en control directo de este país que abarcaba el litoral de la actual Siria y el Líbano, y una zona de influencia en el interior (hacia el norte de Irak); una Zona Británica que se fijó en el sur de Mesopotamia (Irak), incluyendo Bagdad y Basora, y los puertos de Haifa y Acre, además de una zona de influencia que se extendía desde Gaza hasta Kirkuk; y una Zona Internacional que abarcaba Palestina, incluyendo Jerusalén, que quedaría bajo una administración internacional teniendo en cuenta su importancia religiosa.

Este acuerdo es hoy considerado infame por varias razones: por un lado, suponía una traición a los árabes, a cuyos líderes otros funcionarios británicos (como T.E. Lawrence, conocido como «Lawrence de Arabia») les habían prometido un Estado independiente unido a cambio de su rebelión contra los otomanos. Además, suponía una serie de fronteras artificiales demarcadas por líneas rectas en el desierto que no consideraban ni las divisiones étnicas, ni las lingüísticas ni las religiosas de las poblaciones locales, lo que sembró la semilla de muchos conflictos actuales en Irak y Siria. Como si esto fuera poco, el acuerdo original se celebró en secreto pero, tras la Revolución Rusa de 1917, los bolcheviques encontraron el documento en los archivos zaristas y lo publicaron, avergonzando a las potencias coloniales ante el mundo árabe.

Lo definido en este acuerdo determina, aún hoy, los escenarios políticos de Medio Oriente y es la matriz del conflicto anti israelí. Pero, fundamentalmente, afectó y envolvió en una tragedia inmensa al pueblo kurdo, ya que el impacto del acuerdo Sykes-Picot es considerado, tanto por historiadores como analistas como el origen de la tragedia moderna de esta nación, que pasó de habitar un territorio ancestral unido, a convertirse en la minoría sin Estado más grande del mundo.

Es fascinante analizar cómo esas líneas trazadas en 1916 impactan la geopolítica actual: si miramos el mapa hoy, el pueblo kurdo vive realidades drásticamente distintas en cada lado de esas fronteras artificiales. Si efectivamente los kurdos de Irak son las tropas que librarán los combates para liberar al pueblo de Irán, la aberración histórica del acuerdo Sykes-Picot finalmente será corregida.