David Krzemian: “PAMI dejó de pagar sin explicación y las instituciones de discapacidad estamos en una situación desesperante”

El tesorero de la Unión de Padres por Amor al Discapacitado (UPPAD) advirtió que los centros que atienden a personas con discapacidad atraviesan una crisis por la falta de pagos y tarifas insuficientes. Señaló que en Mar del Plata hay cerca de 30 instituciones afectadas y que más de 1.500 chicos podrían quedarse sin atención.

El tesorero de la Unión de Padres por Amor al Discapacitado (UPPAD), David Krzemian, advirtió que las instituciones que trabajan en el área de discapacidad atraviesan una situación “muy compleja” a partir de la falta de pagos por parte de PAMI y otras obras sociales. En diálogo con la 99.9, señaló que el problema se arrastra desde hace años, pero aseguró que en los últimos tiempos alcanzó un nivel crítico que pone en riesgo la continuidad de los centros que brindan atención.

“La situación verdaderamente está muy compleja. Esto es algo casi endémico, porque desde hace muchísimos años que el sector de discapacidad viene siendo golpeado”, explicó. Sin embargo, remarcó que el contexto actual es particularmente grave. “La circunstancia que estamos pasando en estos últimos dos años es realmente inconcebible”, afirmó.

Krzemian explicó que la situación impacta directamente en instituciones como UPPAD, que funcionan a partir del esfuerzo de las propias familias. “En nuestro caso hay 33 chicos y somos todos familiares. Como lo dicen las siglas, es una Unión de Padres. Esta institución se fundó hace más de 40 años por nuestros propios padres”, relató.

En ese sentido, destacó el fuerte compromiso personal que existe detrás del funcionamiento del centro. “Yo soy hermano de una de las concurrentes de esta institución y verdaderamente hacemos todo por amor a estos chicos”, expresó.

Pero además de la atención de los jóvenes, el funcionamiento del espacio implica sostener una estructura profesional. “No solamente están los chicos a los que tenemos que darles la mejor calidad de vida posible, sino que también hay más de 30 profesionales trabajando de forma permanente”, explicó.

Por ese motivo, el impacto económico de la crisis resulta cada vez más difícil de afrontar. “El contexto económico es muy importante para poder sostenerlo. Las tarifas que estamos cobrando representan menos del 50% de lo que realmente cuesta mantener la institución”, indicó.

Según explicó Krzemian, las familias vienen sosteniendo el funcionamiento del centro dentro de sus posibilidades, pero la situación se agravó en los últimos meses por la interrupción directa de los pagos. “Ahora tenemos un cese de pago directamente. PAMI, que es el mayor de los prestadores junto con otras obras sociales, dejó de pagar sin ningún tipo de explicación”, denunció.

Las consecuencias de esta situación son inmediatas para el funcionamiento cotidiano de los centros. “Eso implica no poder pagar sueldos, no poder dar los alimentos correspondientes a nuestros chicos y no poder pagarle a los profesionales que ellos realmente necesitan”, señaló.

El dirigente también relató que mantuvieron reuniones con autoridades del organismo en Mar del Plata, pero no obtuvieron respuestas concretas. “Este mismo lunes estuvimos reunidos con la gente de PAMI en la oficina local y el director nos dijo que desconocía que había una deuda. Es como una tomadura de pelo”, afirmó.

Para Krzemian, la situación llegó a un punto difícil de comprender. “Ya pasamos a un punto que es ridículo”, expresó.

El problema, además, no afecta solamente a su institución. “En Mar del Plata estamos nucleados casi 30 instituciones y todas estamos pasando por la misma situación”, explicó.

Incluso señaló que el trato diferencial respecto de otros servicios genera mayor indignación en el sector. “No entendemos por qué solamente a discapacidad no se le pagó. PAMI pagó todo lo que es geriatría en tiempo y forma, pagó psiquiatría, pero discapacidad no le pagó a ninguno de los prestadores”, denunció.

La falta de pagos también impacta directamente en los trabajadores de las instituciones. “Los empleados tienen vida, tienen que pagar alquileres y sus gastos, y nosotros no sabemos cómo afrontar esa situación”, explicó.

Además, la deuda se arrastra desde hace varios meses. “Estamos hablando de facturas del mes de diciembre que todavía no fueron pagadas”, indicó.

Ante este escenario, Krzemian advirtió que muchas instituciones ya no pueden sostener su funcionamiento. “Hay un montón de instituciones que desgraciadamente tuvieron que cerrar y nosotros estamos en camino a eso si esto sigue de esta manera”, afirmó.

El impacto social que podría tener el cierre de estos espacios sería muy grande. “Solo de discapacidad mental en Mar del Plata hay más de 1.500 chicos. Si las instituciones empezamos a cerrar por no poder sostenerlas, esos chicos se van a quedar en sus hogares sin la atención que necesitan”, alertó.

Según explicó, los centros de día cumplen un rol fundamental en la vida de estas personas. “Ahí reciben su terapia, su contención y la atención que corresponde”, remarcó.

Frente a este panorama, el colectivo de discapacidad decidió organizar una manifestación para visibilizar la problemática. “Mañana todo el colectivo de discapacidad nos vamos a presentar frente a PAMI”, anunció.

La convocatoria está prevista para las 10.30 de la mañana frente a la sede local del organismo. “Queremos hacer presencia para que la comunidad vea la situación que estamos pasando”, explicó.

Krzemian señaló que incluso muchos trabajadores decidieron continuar con sus tareas por compromiso con los chicos. “Gran parte del personal, por una cuestión humana, no quiere detener las actividades”, contó.

Sin embargo, reconoció que el límite está cada vez más cerca. “Ya nos llegó el agua al cuello y un poco más quizás nos pasó el cuello”, graficó.

Por último, expresó que la preocupación del sector no se limita únicamente a resolver la deuda actual. “Nuestra preocupación no es solamente cobrar esta factura para poder pagar este mes, sino saber cómo va a continuar esto”, advirtió.

En ese sentido, concluyó que la falta de respuestas genera una incertidumbre total en el sector. “Nos dicen que enviamos las facturas a Casa Central y que después del pago no saben cómo se maneja. Necesitamos una respuesta mucho más lógica que esa”, finalizó.