Sougand Hessamzadeh: “El 90% de la población iraní está en contra del régimen, no de la religión”

La abogada iraní radicada en Ecuador analizó la situación política y social en Irán, el impacto de las protestas lideradas por mujeres y el contexto de guerra que vive el país. Aseguró que el rechazo popular apunta al autoritarismo de los ayatolás y no al islam, y advirtió que quienes critican al régimen hoy son considerados “objetivos de guerra”.

La abogada iraní Sougand Hessamzadeh, actualmente radicada en Ecuador, analizó en la 99.9 el complejo escenario político y social que atraviesa Irán, marcado por protestas internas, represión estatal y un contexto internacional de tensión y guerra. En su análisis, aseguró que el descontento social es profundo y que el rechazo de gran parte de la población apunta al régimen de los ayatolás y no a la religión islámica.

“Hace muchos años que en Irán hay levantamientos. Desde 1979 han existido siete grandes rebeliones. En Occidente se conocen sobre todo las últimas dos, la de 2022 con la muerte de Mahsa Amini y la de este año”, explicó.

Según indicó, las protestas han sido duramente reprimidas. “En diciembre y enero hubo una masacre de alrededor de 40 mil personas y 300 mil heridos. Es algo nunca antes visto que en dos días exista esa cantidad de muertos y heridos”, señaló.

Para Hessamzadeh, la diferencia con otros momentos históricos tiene que ver con la difusión global que hoy permiten las redes sociales. “Antes no había forma de comunicar lo que pasaba. Hoy las redes sociales generan una resonancia mundial que antes no existía”, afirmó.

Uno de los aspectos centrales del proceso de protesta fue el surgimiento del movimiento “Mujer, Vida y Libertad”, que tomó fuerza tras la muerte de Mahsa Amini en 2022. “Es un movimiento que marca un hito en la historia porque está liderado por mujeres”, destacó.

La abogada subrayó que el conflicto no tiene como eje el rechazo al islam, sino la oposición al sistema político que gobierna el país. “El levantamiento de la gente no es islamofóbico. No es un odio a la religión. Es un odio a los mulás y a los ayatolás que han instrumentalizado el islam chií para enriquecerse y mantener el poder”, explicó.

En ese sentido, aseguró que incluso muchos creyentes participan de las protestas. “Hay muchas personas religiosas que salen a reclamar porque ya no se trata de una cuestión religiosa sino de un autoritarismo que coarta la libertad, principalmente de las mujeres, colocándolas como sujetos de segunda categoría”, afirmó.

La situación actual, sin embargo, dificulta cualquier tipo de manifestación pública. “Hoy la gente no puede salir a las calles porque vive bajo un régimen dictatorial y además hay un contexto de guerra. Quien sale puede recibir un disparo”, advirtió.

Además, denunció que el propio gobierno utiliza los medios estatales para intimidar a la población. “Hace dos días en la televisión nacional dijeron que quienes hablen en contra del régimen, estén dentro o fuera del país, serán perseguidos y degollados, y que harán llorar a nuestras madres en nuestras tumbas”, relató.

Según explicó, el régimen considera a los opositores como objetivos militares. “En este contexto bélico, quienes critican al régimen están siendo considerados objetivos de guerra. Y cuando alguien es un objetivo de guerra pueden dispararle sin ningún criterio”, señaló.

Otro elemento clave para entender el fenómeno social en Irán es el factor generacional. “La población iraní es muy joven. Es uno de los países de Medio Oriente con mayor cantidad de jóvenes, y son ellos quienes han liderado las protestas”, explicó.

De acuerdo con su mirada, esta generación busca recuperar una identidad cultural que antecede al régimen actual. “Muchos jóvenes quieren recuperar una tradición milenaria persa que ha sido reprimida desde la revolución de 1979”, sostuvo.

En ese sentido, Hessamzadeh remarcó que existe una diferencia cultural importante entre la identidad persa y el mundo árabe. “Nosotros no somos árabes. El islam fue impuesto tras la conquista árabe y muchas prácticas religiosas se realizan en árabe”, indicó.

Incluso recordó que en las escuelas iraníes se enseñó árabe durante décadas como parte de ese proceso. “Yo sé hablar árabe solo en lo que tiene que ver con el Corán, porque nos lo enseñaban en la escuela. Pero nuestra lengua es el persa”, explicó.

A pesar de los intentos por eliminar la cultura persa, destacó que el idioma logró sobrevivir gracias a la resistencia cultural. “Hubo sabios y poetas que lograron que la gente siguiera hablando persa en secreto durante doscientos años”, relató.

Como ejemplo de esa tradición cultural mencionó el peso histórico de la literatura y la filosofía persa. “Nuestra cultura viene del zoroastrismo, de poetas como Hafez o Rumi, de una tradición milenaria que fue reprimida pero que no lograron destruir”, señaló.

En la actualidad, aseguró que el rechazo al régimen es masivo dentro del país. “Los datos muestran que el 90% de la población iraní está en contra del régimen, no de la religión”, afirmó.

Incluso dentro de las protestas hay mujeres que usan velo pero defienden el derecho de elegir. “Muchas mujeres salen con velo a reclamar que sus hermanas puedan decidir si quieren usarlo o no. Lo que rechazan es la imposición”, explicó.

Por eso, insiste en que el conflicto central es político. “Esto no es una guerra ideológica entre religiones. Es una lucha contra la tiranía”, sostuvo.

En cuanto al escenario político futuro, Hessamzadeh consideró posible que el hijo del último Shah, Reza Pahlavi, tenga un rol en una eventual transición. “Puede ser una figura viable porque tiene legitimidad histórica y también apoyo de la diáspora iraní”, explicó.

Recordó que millones de iraníes en el exterior se movilizaron en respaldo a su figura. “El 14 de febrero seis millones de personas salieron a apoyarlo en distintas partes del mundo”, indicó.

Sin embargo, también advirtió que el futuro político del país dependerá de múltiples factores internos y externos. “El régimen se está debilitando y dentro de la propia estructura de poder empiezan a aparecer fracturas”, señaló.

Finalmente, sostuvo que el desarrollo del conflicto internacional será determinante. “Ahora hay que ver cómo actúan Estados Unidos e Israel y cuánto puede durar esta guerra, porque Irán está aplicando una estrategia de desgaste”, concluyó.