La directora de la Escuela Provincial N°3 de Estación Camet, Miriam Haag, denunció que el establecimiento sufrió tres robos desde el inicio del ciclo lectivo 2026. Explicó que los delincuentes ingresan por el comedor, se llevan mercadería destinada a los alumnos y provocan destrozos en el edificio.

La directora de la Escuela Provincial N°3 de Estación Camet, Miriam Haag, advirtió sobre la preocupante seguidilla de robos que sufrió el establecimiento desde el inicio del ciclo lectivo 2026. Según explicó, en pocas semanas se registraron tres episodios delictivos que afectaron directamente el funcionamiento de la institución y los recursos destinados a los estudiantes.
“En realidad empezamos en el período de intensificación. Ahora en febrero tuvimos dos robos con diferencia de una semana y ahora en marzo comenzamos con otro robo nuevamente. Todo desde el ciclo lectivo 2026 prácticamente”, detalló en la 99.9 la directora al describir la frecuencia de los ataques que padecieron.
Haag explicó que la modalidad de ingreso de los delincuentes es siempre la misma y que el objetivo principal suele ser la mercadería destinada a la alimentación de los alumnos. “La modalidad es siempre la misma, ingresan por el comedor. Nosotros tenemos una escuela de jornada completa de 8 a 16 horas, es decir que los niños acá desayunan, almuerzan y meriendan”, indicó.
En ese sentido, remarcó que lo robado afecta directamente al servicio alimentario escolar. “La mayoría de las veces se llevaron, aparte de la mercadería que tienen para cocinar los cocineros y ayudantes de cocina, el único bien en realidad que necesitábamos de la escuela que lo teníamos acá fue una escalera, utensilios de cocina… se utiliza para darles de comer a los niños. Estas son las gaseosas, agua que están preparadas para el almuerzo, tiene que ver más con la alimentación”, señaló.
Además del robo de alimentos y elementos de trabajo, los intrusos provocan daños importantes en el edificio. “Obviamente rompieron puertas, rompieron vidrios. Ayer trataron de sacar la bomba pero bueno no la pudieron extraer”, explicó Haag.
La directora también subrayó la gravedad que tendría la pérdida del sistema de agua, fundamental para el funcionamiento del establecimiento. “Nosotros acá en esta zona no tenemos agua corriente, es decir que tenemos servicio de bombas para todo el edificio para poder abastecer lo que es el servicio de cocina y de baño”, explicó, detallando que cuentan con “dos bombas de inmersión”.
Hasta el momento, ninguno de los robos logró esclarecerse. “No, hasta ahora no”, respondió Haag cuando se le preguntó si alguna vez se recuperó algo de lo sustraído o si hubo responsables identificados. No obstante, en el último hecho podría haber algún avance: “En esta última vez, porque habían quedado las manos marcadas en los vidrios, dicen que pudieron extraer una huella. Bueno, ahora veremos a ver si coincide con el banco de datos que tiene la policía”.
Frente a esta situación, la comunidad educativa comenzó a organizarse para reforzar la seguridad del edificio. La directora destacó especialmente el acompañamiento de vecinos, familias y empresas de la zona. “Por suerte tenemos una comunidad, no solamente desde las familias de la escuela”, explicó.
Recordó que cuando uno de los robos dejó a la institución sin agua, la respuesta fue inmediata: “Cuando nos cortaron todo el servicio de bomba nos habíamos quedado sin agua en la escuela. Ya le avisamos y vino la empresa de Todo Bombas y enseguida lo acomodaron”.
También destacó la colaboración de los padres de alumnos. “Tengo un papá que es de la familia Agüero, enseguida cuando publiqué en el canal de la escuela… ese día ya lo teníamos en la escuela arreglando la puerta que habían roto y poniendo el vidrio”, relató.
En paralelo, distintas instituciones del barrio se sumaron con donaciones para mejorar la seguridad. “Tenemos un club acá en el barrio que nos donó una puerta con rejas para poner en el sector del comedor y empezar a bloquear un poquito la zona”, explicó.
Al tratarse de una escuela rural, Haag reconoció que las soluciones estructurales son más complejas. “Esta es una escuela de campo, es decir que obviamente es una escuela abierta”, señaló, aunque aclaró que ya están trabajando en medidas preventivas.
Entre ellas, mencionó nuevas cámaras y sistemas de iluminación. “La cooperativa de acá nos va a donar cámaras para poner cámaras perimetrales y otro papá de una familia de la escuela va a donar sensores de movimiento para poner afuera, que se prendan reflectores”, indicó.
Incluso vecinos que no tienen vínculo directo con la institución ofrecieron ayuda. “Ayer se comunicó una televidente que había cambiado su servicio de alarma… lo donó también a la escuela”, contó.
Más allá de los robos, Haag quiso destacar la solidaridad que despertó la situación. “La verdad que hemos tenido muchísima repercusión, la gente siempre está abierta para acompañar a la comunidad”, afirmó.
Y concluyó con una reflexión sobre la respuesta social que generó el problema: “Cuando uno visibiliza las cuestiones hay que decir que si bien hay gente que destruye, hay mucha gente que construye. Creo que son más los que construyen, porque siempre están dispuestos a ayudar”.