“Hay un funcionamiento deficiente y una falta total de planificación”: Domingorena advirtió sobre la crisis en Obras Privadas

El presidente del Colegio de Arquitectura y Urbanismo Distrito 9, Diego Domingorena, cuestionó el atraso en los procesos municipales, la falta de digitalización y la ausencia de un plan urbano claro. Alertó además sobre el crecimiento de la informalidad y los riesgos para la comunidad.

El presidente del Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires Distrito 9, Diego Domingorena, expresó su preocupación por el funcionamiento de la Dirección de Obras Privadas del Municipio de General Pueyrredón y confirmó la presentación de una nota conjunta con otros colegios profesionales para visibilizar la situación.

“Estamos hablando de un funcionamiento deficiente, no de un mal funcionamiento”, aclaró en diálogo con la 99.9, aunque advirtió que se trata de un problema que se viene agravando: “Obras Privadas viene en una escalada de cuestiones que dificultan su funcionamiento y pensamos que llegó un momento en el que teníamos que hacerlo público”.

El dirigente explicó que la iniciativa no tiene un carácter confrontativo: “No estamos en una posición de destruir ni de tirar piedras, sino que queremos soluciones y ponernos a disposición de las autoridades”, indicó, remarcando que la problemática afecta a “miles de matriculados” y también a toda la comunidad.

En ese sentido, alertó sobre las consecuencias directas: “La ciudad está plagada de obras clandestinas, eso abona a la inseguridad pública y a la propiedad de terceros, porque hay gente que tiene una obra lindera y no sabe si hay un profesional a cargo o si existe algún riesgo”.

Uno de los principales cuestionamientos apunta al atraso en los procesos administrativos: “Obras Privadas sigue funcionando como si estuviéramos a finales del siglo XX”, señaló. Y graficó la situación: “Hoy tenés que concurrir con un pendrive para descargar los archivos en una computadora. Eso provoca pérdida de documentación, errores y un sinfín de dificultades”.

Domingorena contrastó este escenario con el avance tecnológico en otros ámbitos: “Hace tres años que el municipio está digitalizado, pero esta área quedó con un sistema arcaico”, sostuvo. Incluso remarcó que el propio colegio profesional ya tiene procesos modernos: “El profesional envía todo en digital, hay seguimiento, pagos online y al final se presenta el papel sólo por una cuestión legal, con un visado y código QR”.

Sin embargo, criticó que el municipio no haya completado esa transición: “Esto iba a ser un proceso de tres o seis meses, pero hace tres años que seguimos igual”.

Por otra parte, se refirió al clima de conflicto en torno a desarrollos urbanísticos judicializados y cuestionó la escalada de declaraciones públicas: “Muchas veces esto va más allá de lo judicial, se personaliza, se agrede y se dicen cosas que están fuera de tono. Eso no hace bien a nadie”.

En ese marco, evitó tomar partido sobre casos puntuales: “Nosotros no opinamos sobre un proyecto en particular ni sobre las denuncias, porque no nos corresponde”, aclaró, aunque insistió en que el foco debe estar en los aspectos técnicos y normativos.

El problema de fondo, según planteó, es estructural: “No hay un proceso de planificación ni de dejar en claro las reglas ni de mirar hacia el futuro”. Y agregó: “Todo lo que está pasando tiene que ver con lo mismo, con que no está previsto el desarrollo urbano de Mar del Plata”.

Como contraste, mencionó experiencias en otros distritos: “En Pinamar se lanzó un plan de desarrollo urbano al 2050 donde están definidas las áreas, alturas, densidades y compensaciones. Todo el mundo sabe a qué atenerse”, explicó.

Para Domingorena, esa previsibilidad es clave: “Cuando las reglas están claras, pasan cosas como un barrio que se desarrolló recientemente cumpliendo todas las normativas. Nadie se quejó porque está dentro de la ley y de lo previsto”.

En cambio, cuestionó otros intentos de desarrollo sin respaldo: “No puede haber proyectos sin infraestructura. Primero hay que resolver esos temas y después habilitar el crecimiento”.

Finalmente, remarcó la necesidad de un cambio de enfoque: “Cuando uno tiene las cosas previstas, gasta menos y evita problemas. La improvisación termina saliendo mucho más cara”, concluyó.