Avances en Parkinson: científicos argentinos desarrollan neuronas a partir de células de la piel

El investigador del CONICET Fernando Pitossi explicó los progresos en terapias regenerativas del sistema nervioso central, una línea que ya tiene avances concretos en el mundo y abre una esperanza real para pacientes.

La ciencia avanza sobre uno de los desafíos más complejos de la medicina moderna: las enfermedades neurodegenerativas. En ese camino, el bioquímico e investigador del CONICET Fernando Pitossi, director del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistema Nervioso Central de la Fundación Instituto Leloir, detalló en la 99.9 los desarrollos que buscan revertir el daño neuronal, especialmente en pacientes con Parkinson.

“Nosotros trabajamos con un tipo particular de células madre que se llaman células madre reprogramadas, que se obtienen de piel o de sangre de las personas”, explicó. A partir de ese material biológico, el equipo logra un proceso clave: “esa célula se ‘resetea’, se convierte en una célula madre y después puede generar cualquier tipo de célula con una función específica”.

En el caso del Parkinson, el objetivo es concreto: “generamos neuronas para reemplazar la función de las neuronas que se mueren en el cerebro de los pacientes”. Aunque aclaró que todavía no existe un tratamiento aprobado en Argentina ni en la región, destacó que “en Japón ya se aprobó por primera vez, de manera condicional, un tratamiento con esta tecnología, después de más de 20 años de investigación”.

El procedimiento, que puede parecer propio de la ciencia ficción, tiene una base científica sólida. “Se toma una muestra de piel o sangre, se la reprograma —como si se formateara un disco rígido— y luego se la orienta para que genere neuronas”, describió. Esto permite incluso pensar en terapias personalizadas: “si se usan células del propio paciente, el problema del rechazo inmunológico desaparece”.

Sin embargo, esa alternativa presenta un costo elevado. Por eso, el equipo trabaja en una solución innovadora: “desarrollamos células a las que les removimos los genes de inmunidad para que sean compatibles con cualquier persona. Eso permite una producción a menor costo sin necesidad de inmunosupresión”.

Pitossi reconoció que este campo científico genera asombro incluso dentro de la comunidad académica: “cuando salió la primera publicación sobre reprogramación celular, yo no lo creí. Pensé que no podía ser posible cambiar la identidad de una célula adulta”. El avance, desarrollado por el japonés Shinya Yamanaka, marcó un antes y un después en la medicina regenerativa.

“Esto abre un portal enorme, no sólo para Parkinson, sino para diabetes, enfermedades cardíacas y muchas otras patologías”, subrayó. En ese contexto, indicó que los ensayos clínicos están avanzando: “en Estados Unidos hay estudios en fase 3 y, si todo sale bien, en unos tres años podrían aprobarse tratamientos”.

De todos modos, fue claro respecto a la situación actual: “todavía no hay nada nuevo para ofrecer a los pacientes hoy, pero la esperanza cada vez es más concreta. La ciencia ficción se está convirtiendo en ciencia”.

Finalmente, el investigador destacó la importancia de que estos desarrollos sean accesibles: “en países como el nuestro, estas terapias tienen que llegar a la población. Por eso creamos una startup, para bajar los costos y poder trasladar esta tecnología del laboratorio a la clínica”.

Con prudencia, pero también con optimismo, Pitossi sintetizó el momento que atraviesa la disciplina: “estamos en las últimas etapas de investigación. Es un cambio de paradigma en medicina que puede transformar la vida de millones de personas”.