
Aseguró que no habría más guerras durante su mandato y que él terminaría con todas las guerras. No está ocurriendo. Su ultimátum a Irán quedó en la nada y el impacto en la sociedad estadounidense no puede ser peor: une aguas en las filas demócratas y republicanas.
Estados Unidos va a Islamabad, Pakistán, en capito diminutio: Trump envía allí al vicepresidente, JD Vance, quien le advirtió el viernes a Irán, antes de viajar para entablar negociaciones destinadas a ponerle un fin a la guerra, que no «juegue» con su país.
El presidente Donald Trump le ha encargado a Vance, quien pertenece a su círculo íntimo y quien, al parecer, ha sido el defensor más acérrimo del reciente conflicto con Irán, que encuentre una salida y evite así que se cumpla la sorprendente amenaza del primer mandatario de borrar «toda una civilización».
Vance, que desde hace tiempo se ha mostrado escéptico frente a las intervenciones militares en el extranjero, y que ha criticado abiertamente la posibilidad de enviar tropas a conflictos sin un final definido, partió el viernes para encabezar conversaciones mediadas con Irán en Islamabad, la capital paquistaní. Al abordar el Air Force Two rumbo a Pakistán, el vicepresidente declaró: «Esperamos ansiosamente la negociación. Creo que va a ser positiva. Por supuesto, ya veremos».
Por increíble que parezca, un Irán devastado por la guerra continua con su saga criminal contra su propio pueblo: El régimen ejecutó el sábado a dos hombres condenados por pertenecer al vetado movimiento Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK) y llevar a cabo acciones desestabilizadoras destinadas a derrocar el gobierno, después de que cuatro de sus integrantes fueran ajusticiados a principios de semana.
«Abolhasan Montazer y Vahid Baniamerian […] fueron ahorcados tras un juicio y sus sentencias fueron confirmadas por la Corte Suprema», indicó el sitio web Mizan Online, órgano del poder judicial. Los hombres fueron declarados culpables de intento de «rebelión mediante la participación en múltiples actos terroristas», así como de pertenecer a MEK y de llevar a cabo actos de sabotaje para derrocar el gobierno. Así lo reflejan medios como DW. Increíble: siguen como si estas acciones criminales fueran parte del orden natural de las cosas.
La neutralidad discursiva de los medios —los europeos en particular— da escalofríos. Un régimen criminal que conculca, mata y asesina a los suyos por pensar distinto o por no cumplir un código de vestimenta pre medieval, tiene el descaro de pedirle a Pakistán que le dé cobertura aérea para evitar un posible derribo de la delegación.
Con esa gente es con quien JD Vance busca un acuerdo racional que de garantías al mundo del franco paso por el estrecho de Ormuz como objetivo central. ¿La libertad del pueblo iraní? Esa no es una historia que parezca conmover a los líderes mundiales.