El director del Laboratorio de Robótica del CAETI destacó el trabajo educativo que llevan adelante desde hace décadas y remarcó la importancia de una formación integral en los jóvenes que se inician en la tecnología.

El Licenciado Gonzalo Zabala, director del Laboratorio de Robótica y Tecnología Educativa del CAETI, dialogó con la 99.9 sobre el crecimiento de la robótica aplicada a la educación y el rol que cumplen estos espacios en la formación de jóvenes con capacidades tecnológicas.
“El laboratorio existe hace mucho tiempo. Yo comencé a trabajar dentro de este laboratorio en el año 2004”, explicó, señalando que el proyecto tiene raíces incluso anteriores: “Desde fines de la década del 90 comenzamos a utilizar robótica dentro de la educación”.
A lo largo de los años, el impacto ha sido amplio: “Han pasado muchos, muchos estudiantes por el laboratorio. Trabajamos esencialmente con estudiantes primarios y secundarios en proyectos de software, hardware y también en la implementación de proyectos educativos para introducir la robótica dentro de las escuelas”.
Zabala subrayó que la reciente visibilidad mediática responde a un trabajo sostenido: “Tal vez ahora ha explotado un poco por esta exposición mediática, pero el trabajo es de hace mucho tiempo”.
Sin embargo, el eje del laboratorio no es únicamente técnico. “Siempre insistimos en el tema de la lectura, la música, el cine, porque entendemos que estos aspectos humanos permiten tener una perspectiva más amplia y ser mejores también en lo que ellos se desempeñan”, indicó.
En ese sentido, recordó una experiencia que marcó su enfoque: “En 2003 estuve en Carnegie Mellon viendo robótica militar y me impactó encontrar tecnología destinada a aniquilar gente. Le pregunté a un estudiante qué sentía y me dijo ‘a mí me interesa la tecnología’. Eso me impactó mucho”.
A partir de allí, definió el objetivo del espacio que dirige: “Buscamos que la tecnología esté al servicio del hombre. Si no, se corre el riesgo de formar chicos de manera absolutamente técnica y con una mirada muy lineal”.
Respecto a los desarrollos actuales, explicó que existen aplicaciones concretas en el mundo: “Hay robots que se utilizan en situaciones de catástrofe, que buscan mapear el lugar, identificar zonas de peligro y enviar información al exterior”.
“El objetivo fundamental es que los rescatistas tengan un panorama mucho más preciso y menos riesgoso para cumplir su tarea”, agregó, y aclaró que aún hay limitaciones: “Todavía es muy complejo manipular cuerpos, pero sí pueden llevar cápsulas de agua u oxígeno”.
Sobre la participación internacional, detalló: “El evento es el 30 de junio en Corea del Sur, hasta el 6 de julio. Nuestros estudiantes van a la categoría junior”. Y destacó el nivel de competencia: “En la categoría mayor participan incluso equipos como el ejército de Estados Unidos”.
Por último, hizo una reflexión sobre el contexto global: “Muchas veces estos avances tecnológicos se dan en contextos de guerra, como pasa hoy con los drones, que son tecnologías económicas que superan sistemas muy costosos”.
Aun así, reafirmó el rumbo del trabajo educativo: “Ojalá podamos estar hablando solamente de tecnología aplicada al bienestar humano”.