La directora Leyre Sanz presentó “Los Nietos del Silencio”, un documental que recoge testimonios de nietos de víctimas de ETA y expone cómo el dolor del terrorismo atraviesa generaciones en un contexto aún marcado por el silencio y la polarización.

La directora del documental “Los Nietos del Silencio”, Leyre Sanz, dialogó con la 99.9 sobre el trabajo que impulsó junto a otros jóvenes periodistas para visibilizar una dimensión poco explorada del terrorismo de ETA: el impacto en las generaciones posteriores. “Queríamos contar esta realidad que ha sido tan silenciada durante estos años y dar voz a gente que no ha podido antes. Los protagonistas nos decían que era la primera vez que hablaban de esto abiertamente”, explicó.
El documental reúne testimonios de nietos de víctimas asesinadas por ETA en distintos contextos. “Queríamos contar con perfiles diferentes porque ETA no mataba a un perfil concreto, mataba gente diversa”, señaló. Entre los casos, mencionó a “un director de Mutua, un guardia civil y el alcalde de un pueblo de Navarra”, subrayando que “lo importante era ver cómo esas historias siguen influenciando hoy en día la vida de estos nietos, esa ausencia que se hace presente en su realidad diaria”.
La repercusión del trabajo superó las expectativas iniciales. “Pensábamos que el estreno en Madrid iba a ser un evento íntimo, tranquilo, pero diez minutos antes apareció la reina Letizia sin avisar, nos felicitó y nos agradeció por realizar este documental”, relató, destacando la visibilidad que eso implicó para el proyecto.
Sanz explicó que la iniciativa surgió como parte de un trabajo académico: “Nos graduamos en periodismo en 2025 en la Universidad de Navarra, y este documental era parte de un proyecto más amplio que incluía entrevistas a expertos y víctimas”.
Sin embargo, el proceso de realización y difusión no estuvo exento de dificultades, especialmente en el norte de España. “Es algo complicado, hay mucha polarización, mucho desconocimiento y tergiversación de lo que ocurrió”, advirtió. En ese sentido, remarcó que “cuando decís que hiciste un documental sobre víctimas de ETA, hay gente que lo asocia automáticamente a una ideología o a una postura política, cuando en realidad es todo lo contrario: es algo humano, que habla del dolor y del vacío”.
La directora también señaló que en regiones como Navarra y el País Vasco persiste una resistencia a abordar el tema: “Encontrar una sala para proyectarlo aquí ha sido más complicado. Hay instituciones que no quieren involucrarse. Hay más silencio aquí en el norte, mientras que en Madrid encontramos más apertura”.
Para Sanz, uno de los principales problemas es la resignificación del pasado: “Hay discursos que intentan transformar lo que ocurrió para su propio beneficio. Se olvida que esto fue terrorismo, y se intenta justificar diciendo que hubo violencia de ambos lados”. Frente a eso, planteó una postura clara: “No se trata de quitar culpas ni de comparaciones, sino de aceptar los hechos, ver lo que pasó y trabajar para que no se repita”.
“Los Nietos del Silencio” se propone, justamente, romper con esa inercia de ocultamiento: “Es una forma de poner en palabras algo que durante mucho tiempo no se pudo decir. Y eso, para quienes lo vivieron, es fundamental”, concluyó.