Lucas Malaisi: “Se dispararon al unísono la depresión, la ansiedad y los suicidios a nivel mundial”

El psicólogo y especialista en educación emocional Lucas Malaisi advirtió sobre el impacto global de las nuevas tecnologías en la salud mental y planteó la necesidad de generar habilidades emocionales desde la escuela para enfrentar un escenario cada vez más complejo.

El psicólogo Lucas Malaisi, especialista en educación emocional y autor de la ley sobre la materia, analizó en la 99.9 el escenario actual de la salud mental a nivel global y advirtió sobre un fenómeno preocupante: “Podemos percibir que ha aumentado la temperatura de los trastornos emocionales, porque se han disparado al unísono a partir del año 2010”.

Según explicó, este proceso incluye indicadores graves: “A nivel mundial se dispararon al unísono las depresiones, los trastornos de ansiedad y los suicidios”. Para Malaisi, se trata de una “etapa de reconfiguración” que combina múltiples factores: “Cambios familiares, escolares, la irrupción de las tecnologías, las redes sociales, hábitos antinatura y también variables coyunturales como la economía o la política”.

En ese sentido, diferenció la situación actual de otros momentos históricos: “Es cierto que hubo crisis antes, pero no fueron a nivel planetario ni con este tipo de exposición constante al estresor”. Y señaló con claridad el punto de inflexión: “Entre 2010 y 2015 irrumpen los smartphones a nivel mundial y eso genera un cambio en la humanidad”.

El especialista profundizó en los efectos de este fenómeno: “Se produce un aceleramiento del circuito dopaminérgico, lo que significa que estamos prácticamente adictos al celular, porque ofrece recompensas instantáneas. Y en niños y adolescentes ha hecho estragos”. A esto sumó consecuencias físicas: “Esto también genera obesidad, sedentarismo y otras problemáticas gravísimas”.

Frente a este panorama, planteó un enfoque concreto para revertir la tendencia: “Cuando estamos en un callejón sin salida, la única salida es por donde entramos. Hay que desandar el camino y cambiar los hábitos”. En esa línea, remarcó la necesidad de generar conciencia: “Estas variables operan de manera invisible, nos dan recompensas que nos subsumen en un sueño paralítico”.

Para Malaisi, la herramienta clave es la educación emocional: “Está científicamente probado que funciona. Se trata de crear espacios en las escuelas para hablar de lo que sentimos, reconocerlo, regularlo y desarrollar la empatía”. Y aclaró que no se trata de soluciones complejas: “Con estrategias muy simples, los docentes pueden capacitarse en seis meses o un año para trabajar estos temas”.

El especialista explicó además por qué este enfoque es central: “Las dificultades de la vida nunca van a dejar de existir. El problema es cuando el estrés supera la capacidad de gestión, ahí aparece el trauma”. Por el contrario, destacó: “Cuando tenés recursos emocionales o un tejido social que contiene, podés elaborar esas situaciones e incluso generar resiliencia”.

Finalmente, insistió en que no hay soluciones mágicas, pero sí caminos efectivos: “No es un pensamiento mágico, hay propuestas científicas concretas que dan resultados. La clave es sostenerlas en el tiempo, no alcanza con intervenciones aisladas”. Y concluyó: “La estrategia es desarrollar habilidades emocionales en la población para poder hacer frente a este y a cualquier escenario que venga”.