El economista Eduardo Jacobs cuestionó a quienes minimizan el impacto de los sectores productivos y aseguró que “la economía argentina va a crecer y eso se traduce en más actividad y empleo”.

El economista Eduardo Jacobs analizó el escenario económico actual y criticó con dureza las lecturas que niegan el impacto positivo de sectores como la energía y la minería. “Es una mirada corta, una lectura equivocada”, afirmó en la 99.9, al tiempo que advirtió que en Argentina “parece que siempre se prefiere mirar el fracaso antes que reconocer lo que está funcionando”.
En ese sentido, cuestionó a quienes sostienen que actividades como Vaca Muerta o la minería no generan empleo: “¿Cómo que no va a generar empleo? Todo el abanico que se abre es enorme: empresas, proveedores, caminos, rutas. Es infinito lo que se puede desarrollar”. Y agregó que incluso a nivel regional hay señales claras: “La Cámara Minera de Chile señaló que Argentina se está llevando las inversiones más importantes en los últimos años. En Chile la minería genera un millón de empleos y acá dicen que no genera trabajo”.
Jacobs también destacó el cambio en la dinámica exportadora y productiva: “Estamos en récord de exportaciones, vamos a tener la cosecha más importante de la historia y hay un boom agroindustrial muy fuerte”. Para el economista, estos indicadores muestran que “la economía va a crecer, y si crece, al país le va bien, aunque no necesariamente a todos al mismo tiempo”.
Respecto a la situación del conurbano bonaerense, uno de los ejes del debate, sostuvo que existe una narrativa distorsionada: “Se instaló que el conurbano está peor que nunca, pero no hay indicadores claros de que esté peor que en 2023, cuando la inflación era del 300%”. Y planteó una contradicción: “Si creciste casi un 10% en dos años y la pobreza bajó 20 puntos, ¿cómo puede ser que estés peor?”.
En esa línea, vinculó parte del malestar con el reordenamiento económico: “Hay ciudades como La Plata que dependen fuertemente del Estado y ahí se siente el ajuste. Eso obliga a la gente a replantearse ingresos, buscar más trabajo o reorganizarse”.
También apuntó contra lo que definió como una estructura sostenida durante décadas: “Siempre había un ‘currito’ con el Estado: consultorías, trabajos, gastos sin control. Municipios que tenían 2.000 empleados hoy tienen 7.000”. Para Jacobs, el proceso actual implica una redistribución distinta: “Se está devolviendo poder al sector privado y bajando impuestos, ese es el camino”.
A pesar de las críticas que circulan en el debate público, insistió en que los datos muestran otra realidad: “La cantidad de gente empleada ha subido. Y si subió, fue en los grandes conglomerados urbanos también. No se puede negar eso”.
Finalmente, cuestionó el rol de ciertos discursos mediáticos: “Hay un ataque permanente a cualquier dato positivo. Se instala que todo está mal, incluso cuando los indicadores muestran mejoras. No se puede analizar la economía solo desde el pesimismo o la queja constante”.
Para Jacobs, el proceso en marcha “va a tener efectos importantes en los próximos años”, aunque advirtió que “no son inmediatos y requieren tiempo para consolidarse”.