
Seis meses sin obras, una empresa madre liquidada por fraude en Brasil y dos funcionarios municipales citados por la justicia federal. Que la concesión del Estadio Minella iba a terminar mal, estaba cantadísimo.
La historia del Estadio Minella añade tristes capítulos. En los 90, Florencio Ladrey Iglesias impidió que se techara con tecnología de punta. Después vinieron los anuncios de Montenegro, quien en dos ocasiones se reunió con Claudio Tapia y prometió que la AFA se haría cargo y que el Minella sería la casa de la selección. Las obras no avanzan, nadie explica nada. Pero bueno, los renders estaban buenísimos, ¿no?
Una licitación cantada y una empresa fantasma
El 29 de abril de 2025 se abrieron los sobres de la licitación convocada por el municipio de General Pueyrredón para la remodelación y puesta en valor del Estadio Minella, el Polideportivo Islas Malvinas y las áreas comunes del predio. Se presentó un único oferente: Minella Stadium SA, una sociedad creada específicamente para esta licitación, encabezada por el Grupo Revee —un fondo brasileño que entre sus proyectos concesiona el Sambódromo de San Pablo— y como socio local Pro Enter, empresa de producción de eventos deportivos fundada por Javier Schmidt y Diego Ávila, ambos con pasado en Torneos. El representante de la empresa en Argentina es Eduardo Spinosa, expresidente de Banfield. La propuesta venía acompañada del aval de la AFA, con un convenio para que todas las selecciones nacionales utilizaran el Minella.
El municipio no convocó a un segundo llamado para que se presentaran más empresas. En cambio, solicitó al Concejo Deliberante que adjudicara la licitación a Minella Stadium por considerarla oferta única de evidente conveniencia. Ese mismo día, antes de que la comisión evaluadora analizara lo presentado, Montenegro celebró públicamente el desembarco de Revee en redes sociales. En la oposición hablaron de una licitación a medida.
En mayo de 2025, este medio publicó las conclusiones de la auditora internacional Price Waterhouse Cooper sobre el Grupo Revee. La cita era demoledora: «Incertidumbre relevante relacionada con la continuidad operativa. La Compañía ha determinado una pérdida en sus operaciones y se encuentra en una fase pre operativa al final del ejercicio del 31 de diciembre de 2024. Esta situación indica la existencia de incertidumbres pertinentes que pueden suscitar importantes dudas sobre su continuidad operacional». La auditora estaba diciendo, en términos técnicos, que dudaba de que la empresa pudiera seguir funcionando.
Como publicamos en su momento: «Lo de “grupo” es una expresión que merece análisis: ¿será este un grupo real, o nos van a meter en grupo una propuesta sin sostenibilidad real? El Grupo Revee está en fase pre operativa y no tiene aún una actividad comercial real. Los proyectos en Brasil están en estado larvario. Ergo, no es operador, no tiene flujo de caja». Y señalamos también: «Hablan de USD 20 millones, cambio chico para la inversión que hay que hacer. Y si el grupo llegó al final de 2024 y quedó desfinanciado por la cifra de USD 23 mil, ¿cuál es el capital real? En esta liga de negocios, USD 23 mil son propinas. Y flujo de caja no hay».
Lo que vino después confirmó cada una de esas advertencias: Revee había nacido como el brazo inmobiliario y de entretenimiento del Grupo REAG, del que se escindió formalmente en abril de 2025. REAG está investigada por las autoridades brasileñas por supuestas conexiones con el crimen organizado y un esquema de fraude financiero, corrupción y lavado de dinero vinculado al Banco Master, calificado por las autoridades como el mayor fraude bancario en la historia de Brasil. João Carlos Mansur, fundador de REAG y presidente del consejo de administración de Revee, dimitió tras ser blanco de la Operación Compliance Zero, lanzada en noviembre de 2025 para desmantelar ese esquema. El 15 de enero de 2026, el Banco Central de Brasil ordenó la liquidación de REAG. Mansur había renunciado a Revee un día antes.
Hay un detalle que merece subrayarse: el 7 de septiembre de 2025, el mismo día que se desarrollaban las elecciones provinciales y Montenegro era elegido senador, la directora financiera de Revee, Fabiana Franco, y un miembro del Consejo de Administración, Altair Tadeu Rossato, presentaban sus renuncias. Diez días después se firmó el contrato con la Municipalidad. En el último año, la acción de Revee perdió más del 70% de su valor.
Ni obras, ni plan, ni respuestas
A más de seis meses de la toma de posesión de las instalaciones —el 5 de noviembre de 2025—, Minella Stadium no avanzó con ninguna de las obras significativas previstas en el pliego. Lo único visible es un enrejado. La empresa todavía no presentó el plan ejecutivo de obra, requisito indispensable en cualquier concesión. El Concejo Deliberante le solicitó a la Secretaría de Legal, Técnica y Hacienda que remitiera el contrato de concesión, y todavía no lo hizo. El concejal Horacio Taccone lo resumió con precisión: «De acuerdo a la información pública y a lo que se puede ver hasta ahora, tenemos: un alambrado, un allanamiento, dos citaciones judiciales para prestar declaración testimonial en una causa penal, ninguna obra».
Las dos citaciones judiciales que menciona Taccone emanan del Juzgado Federal Criminal y Correccional N.º 2 de Lomas de Zamora, que llamó a declaración testimonial a Mauro Martinelli, secretario de Legal, Técnica y Hacienda de Mar del Plata, y a Sebastián D’Andrea, presidente del EMDER. Ambos fueron nombrados durante la gestión de Montenegro y continúan en funciones en el interinato de Agustín Neme.
El hilo que conecta la causa penal con el Minella es la propia AFA. Tal como publicamos: «Sur Finanzas es el nexo con la AFA que fue requerido en el pliego de licitación elaborado por el municipio para la licitación del Estadio Minella, del Polideportivo y del Parque de los Deportes». Sur Finanzas está siendo investigada por lavado de dinero con un vínculo estrecho tanto con la AFA como con diversos clubes de fútbol a los que ha esponsoreado o prestado dinero. Y la otra pata local es TourProdEnter LLC, la empresa que encabezan el marplatense Javier Faroni y su mujer, Érica Gillette, cuyo contrato con la AFA le otorga el 30% de los fondos administrados, una cifra que, como señalamos en su momento, es elevadísima para contratos de ese tipo.
Taccone también denuncia que, en incumplimiento de una ordenanza vigente, los clubes de la ciudad ahora deben pagar por el uso de los espacios que fueron cedidos a Minella Stadium para su explotación. Y advierte sobre el plazo de la concesión: pueden «pasar diez administraciones» antes de que se caiga.
Lo avisamos: un estadio público entregado por treinta (con opción a cuarenta) años a una empresa sin flujo de caja, cuya casa matriz fue liquidada por fraude y que en seis meses no puso un solo ladrillo. Más fantasma, no se consigue.
