El diputado nacional presentó una iniciativa para regular la eutanasia en Argentina y aseguró que el objetivo es “proveer el derecho a decidir evitar el sufrimiento” en casos de enfermedades irreversibles. Destacó que ya existen experiencias similares en diez países y pidió dar una discusión “con respeto, lejos del fanatismo”.

El diputado nacional Esteban Paulón confirmó en la 99.9 la presentación de un proyecto de ley de “muerte voluntaria” que busca regular la eutanasia en Argentina y complementarse con la legislación vigente de muerte digna y cuidados paliativos. Según explicó, la iniciativa apunta a que pacientes con enfermedades irreversibles y sufrimientos extremos puedan decidir el final de su vida en un marco legal, sanitario y ético controlado.
“Es un tema que se discute en el mundo. En este momento diez países ya tienen aprobadas leyes vinculadas a la muerte voluntaria”, señaló Paulón, destacando que en la región ya cuentan con normativas de este tipo países como Uruguay, Colombia, Ecuador y Canadá.
El legislador explicó que el proyecto establece un procedimiento detallado para garantizar la voluntad del paciente y evitar cualquier tipo de abuso. “El centro de la decisión pasa por el propio paciente que en uso de sus facultades decide expresar su voluntad de finalizar su vida, siempre que sea en el marco de un diagnóstico de una enfermedad crónica, irreversible, obviamente mortal y que tiene un proceso de deterioro y de dolores, de dificultades y de sufrimiento”, indicó.
En ese sentido, detalló que la iniciativa contempla un “diagnóstico en espejo con un equipo médico independiente” que verifique la situación clínica, además de un acompañamiento interdisciplinario. “Hay un procedimiento en el cual se presenta un proceso de acompañamiento con un equipo experto en psicología y bioética como para darle marco a esa decisión”, explicó.
Paulón agregó que luego interviene “un comité externo, que es el que termina de validar el proceso, fundamentalmente verificando que el paciente dio su consentimiento con total libertad y en uso de sus facultades”. Además, remarcó que existe un período de reflexión posterior: “Después hay un proceso de 15 días en el cual la persona, sin ningún tipo de motivo ni tener que justificar nada, puede decidir interrumpir este procedimiento”.
Para el diputado, el debate social sobre la eutanasia avanzó mucho más de lo que algunos imaginan. “Yo creo que la sociedad está mucho más preparada de lo que pensamos para este debate”, afirmó. Incluso destacó que en las primeras horas posteriores a la presentación del proyecto encontró “un debate muy respetuoso, dudas lógicas de personas que sienten que no les termina de quedar claro”, aunque valoró la apertura social para discutir el tema.
Paulón vinculó además el proyecto con experiencias personales y familiares que atraviesan muchas personas. “A algunos nos tocó tomar la decisión por otros”, relató, al recordar la situación de su padre internado en terapia intensiva sin posibilidades de recuperación. “En algún momento tenés que decidir si seguís o no administrándole determinado tratamiento para sostener artificialmente algo que uno en el fondo sabe que ya no está”, expresó.
El legislador insistió en que la iniciativa no obliga a nadie a optar por este camino y que respeta todas las convicciones religiosas o filosóficas. “Es voluntario. No hay obligación de nada. Si tus valores morales o tu debate filosófico interno hacen que no lo veas como una posibilidad para vos, también estás en total libertad de seguir el camino de esa enfermedad y que se termine cuando se termine”, señaló.
Sin embargo, defendió la necesidad de ofrecer una alternativa legal para quienes buscan evitar sufrimientos extremos: “Creemos que siendo conscientes del sufrimiento y del padecimiento que atraviesan muchísimas personas en sus últimos días, también hay que proveer el derecho a decidir evitar el sufrimiento”.
Paulón también destacó que el proyecto contempla la objeción de conciencia individual para los profesionales de la salud. “Aquellos profesionales que por sus valores morales, éticos o religiosos no deseen hacer la práctica pueden negarse”, explicó, aunque aclaró que las instituciones sanitarias sí deberán garantizar el acceso a la práctica.
Finalmente, consideró que actualmente muchas decisiones similares terminan tomándose fuera de cualquier marco legal y sostuvo que la discusión parlamentaria puede aportar transparencia y protección tanto para pacientes como para médicos. “Muchas veces esa conversación aparece y se termina resolviendo fuera del marco de la ley. Creo que sería un avance poder ponerlo sobre la mesa y debatirlo con respeto, entendiendo que así como tenemos que trabajar para garantizar el buen vivir, también tenemos una tarea en relación a esos últimos momentos de vida y a que sea de la mejor manera posible y con el menor sufrimiento posible”, concluyó.