Desde el Observatorio de la Universidad FASTA, Gabriel Coronello Aldao analizó la fuerte dispersión de precios en Mar del Plata y advirtió que todavía persiste una dinámica inflacionaria que deteriora la referencia real de los valores de consumo.

El Director del Observatorio de la Universidad FASTA, Gabriel Coronello Aldao, explicó en la 99.9 los resultados de un relevamiento realizado en 50 comercios de Mar del Plata donde detectaron diferencias de hasta un 21% en productos idénticos. “Cuando hay inflación alta y persistente, se pierde un acuerdo básico: cuánto valen las cosas”, señaló.
El trabajo se basó en el análisis de 24 artículos, principalmente alimentos y bebidas de primeras marcas, envasados idénticos, con el objetivo de medir la dispersión de precios entre distintos comercios de la ciudad. “Lo que determinamos fue que en esta oportunidad encontramos una dispersión alta, pero más moderada que en ocasiones anteriores”, indicó.
Coronello Aldao explicó que existe una relación directa entre inflación y dispersión de precios: “Cuanto más inflación, generalmente mayor es la dispersión. Eso quiere decir que son más diversos los precios de un mismo artículo entre sí”. En este caso, precisó que “los precios de esos 24 productos tienen una diferencia de un 8,2% respecto del promedio”.
Llevado a términos prácticos, el especialista detalló que “seleccionando los productos en precios mínimos, esta canasta puede valer 69 mil pesos, mientras que si se toman los precios máximos llega a 88 mil pesos”. La diferencia, aclaró, “equivale a un 21% y representa unos 18 mil pesos”.
Sin embargo, también advirtió sobre la dificultad real de concretar ese ahorro: “Para comprar esos 24 artículos al precio mínimo habría que recorrer siete comercios distintos de Mar del Plata. Eso implica hacer más de 30 kilómetros y dedicar dos horas o más de tiempo”. Por eso consideró que “el beneficio es relativo en función del tiempo y el costo de hacer esa experiencia”.
Consultado sobre por qué existen diferencias tan marcadas, explicó que “en todo mercado existe dispersión de precios porque cada comercio tiene costos diferentes: logística, personal, características del local o del público”. No obstante, aclaró que “esa dispersión suele ser acotada en mercados donde no hay problemas con los mecanismos de fijación de precios”.
En ese sentido, sostuvo que la inflación altera completamente esa lógica. “Su manifestación más evidente es la dispersión de precios. Una Coca Cola puede valer 5.100 pesos en un comercio y 8.800 en otro, en la misma ciudad y en el mismo momento”, ejemplificó.
Para Coronello Aldao, el problema central es que “los consumidores terminan convalidando precios que no representan el auténtico valor del producto”. Y agregó: “Pagar el precio más caro o el más barato significa que no hay consenso acerca de cuánto valen las cosas”.
El economista remarcó que “un precio sintetiza todo un proceso de producción y también la percepción respecto de cuánto valen las cosas para quienes las consumen”. Por eso insistió en que “la inflación degrada ese acuerdo básico de funcionamiento del mercado y rompe la confianza en la economía”.
Si bien reconoció que el escenario actual es menos traumático que en años anteriores, sostuvo que “seguimos teniendo una inflación persistente y alta”. Según explicó, hoy existe “más prudencia en la remarcación de precios” porque los comerciantes perciben “la caída de los ingresos y la baja del consumo”.
“Ya no existe tanto la remarcación por las dudas”, afirmó, y vinculó este fenómeno con el cambio de comportamiento tanto de comerciantes como de consumidores. “Antes una manera de proteger los ingresos era estoquearse; hoy la mejor forma de defenderlos es comprar solamente lo que se necesita en el momento”, concluyó.