Paula Bujía: “La inflación va por buen camino, pero ahora el desafío es cuidar la actividad y el empleo”

La economista Paula Bujía analizó en la 99.9 la evolución de la economía argentina, destacó la mejora del sector externo gracias a Vaca Muerta y las exportaciones, advirtió sobre los sectores que quedan rezagados en la reconversión productiva y señaló que el gobierno comenzó a preocuparse por el nivel de actividad además de la inflación.

La economista Paula Bujía sostuvo en diálogo con la 99.9 que uno de los cambios estructurales más importantes que está atravesando la economía argentina tiene que ver con la generación de divisas y el fortalecimiento del sector externo, un problema histórico que durante décadas condicionó el crecimiento del país.

“Uno de los grandes males que siempre se le achacaba a Argentina es que no tenía creación de dólares”, explicó. En ese sentido, remarcó que el desarrollo energético está modificando ese escenario: “Todo este boom que se está viviendo de producción en Vaca Muerta cambia eso y pasamos en los últimos años a ser autosuficientes en tema energético. Más allá de que en invierno haya que importar algo de energía, no son montos extravagantes”.

Para Bujía, los datos actuales muestran una tendencia favorable que se profundizará en los próximos años. “Los números de exportación, con los precios del petróleo más altos, realmente vienen muy bien, pero esto se va a potenciar aún más el año que viene y en los años subsiguientes”, indicó. Además, destacó que todavía queda por desarrollarse todo el potencial minero: “El hecho de que se estén haciendo estas inversiones es muy importante para cambiar esa matriz económica y la generación de dólares de Argentina”.

Sin embargo, aclaró que los sectores más dinámicos no son necesariamente los principales generadores de empleo. “Los mayores generadores de trabajo siguen siendo las pymes, el comercio y la construcción”, explicó, señalando que justamente esos rubros todavía muestran dificultades. “Los números de producción mostraron otra caída en la construcción y parte de la industria manufacturera sigue rezagada, salvo algunos sectores vinculados a industrias primarias”.

Según su análisis, el gobierno está impulsando una transformación profunda de la estructura productiva del país. “Lo que está intentando hacer es cambiar la matriz productiva de la Argentina, dejar atrás aquellos sectores que estaban subsidiados por los consumidores y focalizarse en aquello donde tiene ventajas competitivas”.

No obstante, advirtió que toda reconversión económica genera costos sociales. “Hay una transición y hay mucha gente que se tiene que reconvertir y a la que tenemos que cuidar. Esa es una materia pendiente”, afirmó. En ese sentido, consideró que todavía falta una estrategia clara para acompañar a quienes quedan desplazados por los cambios económicos. “No sé si es con talleres de reconversión o con ayuda económica para el desempleado, pero algo debería pasar si la economía no tiene la capacidad de absorber rápidamente a esa gente que queda fuera del sistema”.

La especialista destacó además que las grandes inversiones impulsadas por el RIGI terminarán teniendo efectos indirectos sobre otros sectores. “Van a generar derrame en infraestructura, construcción y otras áreas de la economía”, señaló. Y agregó: “Si Argentina vuelve a crecer a tasas de tres, cuatro o cinco por ciento, el comercio también se va a recuperar”.

Al analizar la situación regional, indicó que los beneficios del nuevo esquema económico no se distribuyen de manera uniforme. “Tengo muchos amigos economistas en el interior del país que me dicen que en San Juan están bien, en Neuquén están bien. Donde están estas industrias primarias se siente prosperidad, algo que no se veía hace mucho tiempo”, explicó.

Por el contrario, consideró que las zonas más afectadas son aquellas vinculadas a sectores tradicionales de menor competitividad. “Los sectores más castigados hacen que justamente el Conurbano sea donde más se siente la falta de actividad”, afirmó. “Terminó siendo no sólo una discusión por sectores, sino también una discusión por regiones”.

Respecto de la inflación, Bujía se mostró optimista aunque cautelosa. Recordó que el índice nacional que se conocerá esta semana rondaría el 2,1%, y señaló que los sobresaltos registrados meses atrás parecen haber sido transitorios. “Podemos decir que fueron saltos temporarios y que volvemos a una inflación baja, lo cual es bueno”, aseguró.

Sin embargo, consideró demasiado optimistas algunas proyecciones que ubican el índice cerca del 1% en el corto plazo. “Me parece poco para junio o julio. Creo que vamos a llegar a ese nivel, pero más cerca de fin de año”, señaló.

Aun así, destacó que el proceso de desaceleración inflacionaria es uno de los principales logros de la gestión. “Lo de la inflación es muy importante”, enfatizó.

En paralelo, observó un cambio de enfoque por parte del gobierno nacional. “Ya no solamente se preocupa por la baja de la inflación sino también por el nivel de actividad”, explicó. Según su visión, la administración nacional comprendió que las principales preocupaciones sociales comenzaron a desplazarse desde los precios hacia el empleo.

“Cuando uno ve las encuestas, la preocupación por el trabajo pasó a ser muy importante, cuando antes lo era la inflación. Creo que el gobierno tomó nota de eso”, indicó.

Por último, se refirió al papel del sistema financiero en esta nueva etapa económica. Reconoció que los bancos deberán jugar un rol clave para apuntalar la recuperación mediante el crédito, aunque recordó que vienen de años en los que el negocio principal fue otro. “Tienen experiencia comprando bonos argentinos, no dando crédito”, afirmó. Y concluyó: “Los bancos deberían ser parte de la solución. El crecimiento va a necesitar que empiecen a prestar más y mejor”.