Sandra Cipolla: “Salir del lugar de confort nos permitió ser parte de uno de los proyectos energéticos más importantes del país”

La presidenta de SPI Astilleros, Sandra Cipolla, explicó cómo la empresa marplatense fue seleccionada para participar en el desarrollo de la terminal de Punta Colorada, en Río Negro. Destacó la inversión tecnológica realizada durante los últimos años, el aprovechamiento de una draga construida en pandemia y la capacitación de personal para afrontar un desafío inédito en la industria nacional.

SPI Astilleros se convirtió en protagonista de uno de los proyectos estratégicos más importantes para el futuro energético argentino. La empresa marplatense fue contratada para participar en las tareas vinculadas a la puesta en marcha de la terminal de Punta Colorada, en Río Negro, una obra clave para el desarrollo exportador de hidrocarburos. Su presidenta, Sandra Cipolla, explicó en la 99.9 que la oportunidad es el resultado de años de inversión en tecnología, capacitación y diversificación de servicios.

“Es un camino largo, el camino que ha venido haciendo SPI a lo largo de los años, que tiene que ver con estar siempre atentos a los avances tecnológicos, a la capacitación de nuestra gente y a la posibilidad de ofrecer nuevos servicios”, señaló.

La directiva explicó que la empresa hace tiempo dejó de pensarse únicamente como un astillero de reparación y construcción naval. “Además de visualizarnos como astillero, nos visualizamos como una central náutica, logística y prestadora de servicios. Desde ese lugar estamos atentos a cómo nuestra infraestructura puede estar al servicio de este tipo de proyectos”, indicó.

La vinculación con el proyecto surgió a partir de una necesidad técnica específica. “Los caminos se cruzaron porque el proyecto tenía una necesidad puntual vinculada a los tanques que se están construyendo y nosotros contábamos con un elemento tecnológico afín a esa necesidad”, explicó. Sin embargo, aclaró que el proceso no fue inmediato. “No fue fácil. Primero había que generar confianza en la tecnología que nosotros tenemos y en la experiencia que hemos acumulado. Pero logramos llegar a buen puerto”.

El elemento central de la operación es una draga construida íntegramente por SPI durante la pandemia. “En plena pandemia, cuando no podíamos trabajar con la rutina habitual, construimos nuestra propia draga para realizar el dragado de nuestras instalaciones y también para prestar servicios”, recordó.

Esa decisión estratégica terminó abriendo una oportunidad inesperada. “La draga es, en definitiva, una gran bomba de succión. En esta oportunidad resulta afín a la necesidad de realizar las pruebas hidráulicas de los megatanques que se están construyendo en Punta Colorada”, detalló.

Según explicó, una vez finalizada la construcción de los tanques, es necesario someterlos a pruebas antes de su puesta en funcionamiento. “La draga, junto con todo un sistema metalmecánico y náutico, va a proveer el agua necesaria para realizar esas pruebas hidráulicas. Es la forma más sencilla de explicar un trabajo técnicamente muy complejo”, indicó.

El proyecto exigió además una importante adaptación interna. “Requirió capacitación específica vinculada a la náutica y a sistemas a presión. No solamente está la draga, sino que tenemos todo un campo logístico instalado para desarrollar las campañas de bombeo”, señaló.

Para cumplir con el contrato, SPI desplegó una infraestructura complementaria que incluyó embarcaciones y nuevas construcciones. “Tenemos una lancha, una embarcación de apoyo y además construimos un pontón logístico para todo el desarrollo de las operaciones. Hay que montar campos de anclas y brindar servicios náuticos permanentes”, explicó.

Cipolla reconoció que el desafío obligó a la empresa a salir de su actividad tradicional. “Tuvimos que salir de nuestro lugar de confort. No lo digo en un sentido de comodidad, sino porque estamos acostumbrados a reparar y construir barcos. Ahora pusimos esa tecnología y esa experiencia al servicio de otra actividad productiva”.

Incluso destacó que se trata de una tarea inédita. “Es un trabajo que efectivamente SPI nunca había realizado y que, en realidad, tampoco se había hecho antes en el país”, afirmó.

Actualmente, la empresa tiene entre 15 y 18 personas de Mar del Plata asignadas específicamente al proyecto y lleva más de 60 días trabajando en el armado del campamento y la preparación de todos los equipos necesarios.

“Somos más de 300 personas en SPI, pero para este proyecto tenemos un equipo específico trabajando en Punta Colorada”, indicó.

Además, remarcó el compromiso asumido con la provincia de Río Negro en el marco del programa Compre Rionegrino. “Estamos trabajando con personal local. Coordinamos con la oficina de empleo de la zona para contratar y capacitar trabajadores que puedan incorporarse a este proyecto y que luego queden preparados para futuras tareas”, señaló.

La estrategia también incluye la incorporación de proveedores regionales. “Trabajamos con proveedores de Mar del Plata que son estratégicos para nosotros, pero también con empresas locales. Tratamos de que todos participen en la medida de lo posible”, explicó.

Para Cipolla, esta experiencia demuestra la capacidad de adaptación de la industria nacional. “Creo que esa es la resiliencia que tenemos los argentinos y los industriales argentinos. Cuando el mundo cambia, uno tiene que proponerse cambios y salir de los lugares de confort”, reflexionó.

Finalmente, sostuvo que el desafío de SPI es acompañar los procesos de transformación económica del país sin perder de vista su responsabilidad social. “Nos encantaría seguir exclusivamente construyendo y reparando barcos, porque somos navales, pero también tenemos una responsabilidad muy importante con nuestra gente. Por eso vemos las oportunidades y tratamos de ser parte del desarrollo del país, acompañando los proyectos estratégicos que generen trabajo y crecimiento”, concluyó.