Cecilia Zampini advirtió sobre el ingreso de una retroexcavadora al sector de playas recuperadas en el sur de Mar del Plata y aseguró que no existe constancia de una autorización oficial. Además, reclamó la finalización de las obras públicas y el mantenimiento de los accesos a la costa.

La presencia de una retroexcavadora trabajando sobre el sector de playas recuperadas en Acantilados generó preocupación entre los vecinos y motivó un pedido de informes al Ejecutivo municipal. Cecilia Zampini, integrante de la Sociedad de Fomento del barrio Acantilados, explicó en diálogo con la 99.9 que, hasta el momento, no existe ninguna constancia de que la intervención haya contado con autorización oficial.
«Tenemos ideas, pero no certezas. La certeza que tenemos es que esa máquina estuvo trabajando ahí en ese sector sin ningún tipo de permiso formal o autorización por parte del municipio», afirmó.
Ante la situación, indicó que el concejal Diego García presentó un pedido de informes para determinar si existió algún aval del Ejecutivo. «Ahora el concejal Diego García solicitó un pedido de informe al intendente para ver si quizás el intendente o alguien del Ejecutivo haya autorizado esa intervención», explicó.
Zampini detalló además que la maquinaria ingresó por un acceso que había sido clausurado precisamente para impedir el paso de vehículos. «Esa máquina bajó por un sector que la misma Delegación Puerto cerró para que no bajen ni motos ni camionetas. Es la bajada de los camiones que se excavó en el acantilado para poder hacer la obra de los arrecifes», señaló.
La dirigente recordó que esa obra pública permitió recuperar un importante sector de playa para uso público. «Con esa obra se recuperaron playas públicas que siempre están en disputa porque todo el tiempo estamos confrontando con la Sociedad Anónima Playas del Faro por el avance del emprendimiento privado hacia este sector público», sostuvo.
Respecto de la documentación exhibida por quienes realizaron los trabajos, fue contundente al cuestionar su validez. «Las personas que estuvieron ahí se hicieron de una documentación que no tiene validez porque las firmas son solamente un registro notarial, pero no hay ningún permiso expreso por ninguna de las partes. Con ese papel avanzaron, corrieron las piedras y convencieron a un maquinista para realizar esos trabajos», indicó.
Según explicó, algunos vecinos participaron inicialmente de la situación, aunque luego se apartaron. «Pusieron a unos vecinos de por medio que, al darse cuenta de la situación, se abrieron justamente de todo esto», comentó.
También cuestionó la legitimidad de un plano utilizado para justificar la intervención. «En un plano que también es apócrifo, las tierras o el terreno que indican que tienen disponible para explotar no tendrían lógica de ser privados por la distancia que existe entre la Ruta 11, la reserva forestal Paseo Costanero Sur y la línea de ribera», explicó.
En ese sentido recordó que, por las características geográficas del lugar, «en el caso de los Acantilados la línea de ribera es el pie del acantilado, porque la crecida máxima siempre termina allí».
Más allá de este episodio puntual, Zampini insistió en la necesidad de avanzar con las obras comprometidas para el sector costero. «Es imperioso que eso empiece a moverse porque las bajadas públicas no están en condiciones», advirtió.
Según describió, el mantenimiento de esos accesos depende actualmente del esfuerzo vecinal. «Siempre las arreglamos entre los vecinos y los guardavidas, vamos salvando cada temporada, pero no hay ninguna obra por parte del Estado, ni nacional, ni provincial ni municipal, para poner esas bajadas públicas en condiciones», lamentó.
Finalmente, expresó su expectativa de que el episodio derive en respuestas concretas por parte de las autoridades. «La verdad es que las estamos esperando, como tantas otras respuestas», concluyó.