El presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, Juan Carlos Petersen, aseguró que el sector atraviesa un momento histórico impulsado por la demanda internacional y la recuperación de las exportaciones. No obstante, aclaró que el problema del consumo interno no es el precio de la carne, sino la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

La ganadería argentina atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente. Así lo aseguró el presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, Juan Carlos Petersen, quien destacó que el país está aprovechando un escenario internacional excepcional, impulsado por la caída de los rodeos en Estados Unidos y Australia y la apertura de mercados para la carne argentina.
«Es un momento histórico de la ganadería argentina», afirmó en diálogo con la 99.9, aunque aclaró que ese panorama favorable convive con un contexto internacional complejo. «Mientras el mundo vive conflictos bélicos muy graves, nosotros estamos hablando de algo que parece trivial al lado de eso, pero la Argentina está aprovechando una situación mundial que es absolutamente real», señaló.
Petersen explicó que el primer beneficiado de este proceso es el productor ganadero, especialmente el criador.
«He visto al criador cuando vendía un ternero y el producido no alcanzaba para comprar un par de zapatillas importadas. Hoy la ganadería y el precio de ese ternero tocan valores que jamás se conocieron en la Argentina. Nunca el criador recibió un precio como el actual», remarcó.
El dirigente rural sostuvo que el escenario responde, en gran medida, a la fuerte reducción del stock ganadero en otros países productores.
«Australia perdió muchísimas cabezas por la sequía y Estados Unidos también sufrió una caída histórica de su rodeo. Eso repercutió en el mercado mundial y la Argentina pudo ocupar esos nichos de exportación que quedaron vacantes», explicó.
Los números, afirmó, reflejan con claridad esa oportunidad. «En el primer semestre aumentó el volumen exportado de carne alrededor de un 11%, pero el ingreso de divisas creció un 46%. Sólo las exportaciones hacia Estados Unidos aumentaron un 151% en volumen y cerca de un 200% en valor», detalló.
Para Petersen, estos indicadores vuelven a demostrar el peso estratégico del sector agropecuario. «Lo que siempre dijimos se confirma una vez más: el campo sigue siendo el motor de la Argentina. El 70% de los ingresos genuinos del país provienen del campo y hoy eso se ve claramente en cada dato que analizamos», afirmó.
Sin embargo, manifestó su deseo de que esa dependencia disminuya en el futuro gracias al crecimiento de otros sectores productivos. «Ojalá el campo deje de ser el cajero de la Argentina. Sería una muy buena noticia que la energía, la minería, el petróleo y el gas ocupen un lugar cada vez más importante y que el país no dependa exclusivamente del agro», indicó.
Respecto del mercado interno, Petersen sostuvo que el principal cliente de la carne argentina continúa siendo el propio consumidor nacional. «El mejor consumidor de la Argentina es el argentino. Seguimos consumiendo alrededor de 116 kilos de carne por habitante al año, sumando carne vacuna, pollo y cerdo», explicó.
No obstante, reconoció que el consumo de carne vacuna ha disminuido y que hoy el pollo supera a la carne bovina en cantidad de kilos consumidos. «El pollo y el cerdo vienen creciendo porque cuestan aproximadamente la mitad que la carne vacuna. Esa diferencia de precios hace que muchas familias elijan esas alternativas», señaló.
En ese sentido, rechazó que el problema radique en un supuesto encarecimiento de la carne.
«La carne vacuna argentina sigue siendo de las más baratas de la región y del mundo. El problema no es que la carne esté cara; el problema es que el salario del pueblo argentino está bajo. Eso es lo que dificulta que muchas familias puedan acceder al mostrador», concluyó.